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Darme mi lugar

Lo que menos importa de la Navidad es la foto perfecta

manuelita otero

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Diciembre llegó y es un mes emocionante, por decir lo menos. Es una oportunidad de compartir con quienes más queremos, celebrar, crear grandes recuerdos y alistarnos para un nuevo año lleno de cosas bonitas, pero también puede ser un mes muy estresante. Si tienes amigos o familiares que estén planeando visitarte durante esta época, de pronto ya estás pensando en todo lo que tienes que limpiar, organizar y los retos logísticos que hay que enfrentar; sin mencionar las compras de Navidad, la preparación de comida especial, la decoración, los eventos a los que tienes que ir y todo lo demás que también “hay” que hacer durante este mes.

¿Que tal si este año dejas a un lado los estándares “perfectos” que hemos creado por años para esta época? ¿Las decoraciones muy elaboradas y la comida lujosa e increíble que, claro, es maravillosa, pero que muchas veces tiene un costo muy alto (y usualmente ese costo lo asumes tú)? Cuando eres el anfitrión y te pones estándares muy altos puede que eso te cueste tiempo de descanso, tiempo para ti y dinero extra, lo que puede llevarte a pensar un par de veces por qué invitaste a toda esta gente a tu casa si eso te está haciendo pasar por tanto “trabajo”, lo que al final termina siendo totalmente opuesto a lo que realmente querías, que seguramente era compartir, disfrutar y pasarla bien sin estrés ni presión. Piénsalo: ¿Se requiere de una comida muy elegante para crear lindos recuerdos con nuestros seres queridos? ¿A larga quién decide el tono de tus reuniones? ¡Tú! Tú eres la única persona que puede decirle a tus invitados las “reglas de la casa” así que por qué no hacer que tus eventos sean un poco más relajados.

Para el día de Acción de Gracias nos reunimos en nuestra casa. Era la primera vez que yo preparaba un pavo y estaba muy emocionada, pero a la vez un poco nerviosa porque sinceramente no sabía que íbamos a comer si el pavo no quedaba bueno. No quería tener esa presión encima, quería disfrutar la experiencia y poder reírme si los resultados no eran los que yo tenía en mente. Como muchas cosas en la vida, la solución estaba más cerca de lo que pensaba, mi tía decidió traer jamón. Así que si el pavo era incomible nadie iba a quedar con hambre. Mis hijos y yo decidimos de antemano que iba a ser una reunión relajada, nos enfocamos en la oportunidad de expresar nuestra gratitud y poder compartir una comida con amigos y familia. Como yo iba a estar muy ocupada esa mañana, cada uno de mis hijos se encargó de un plato y un postre y, la verdad, hicieron un gran trabajo. Me encantó nuestra cena, no solo fue deliciosa sino que también yo la pude disfrutar pues no estaba preocupada buscando que todo fuera perfecto. Y por si estás preguntándote cómo quedó mi pavo, quedó delicioso -aunque nada fotogénico-.

De pronto tienes mucha gente de visita durante esta Navidad, o de pronto vas a estar sola, o de pronto has estado pensando en abrir las puertas de tu casa a tus amigos o compañeros de trabajo, pero no estás muy segura si la experiencia va a ser demasiado abrumadora para ti por la preparación que requiere. Sea lo que sea que decidas hacer y la cantidad de gente que decidas invitar, lo más importante de esta época es ¡disfrutarla! Recuerda de qué se trata en realidad y no dejes que las arandelas te distraigan del propósito central.

Abre tu hogar, invita a tus amigos, deja buenos recuerdos. Crear una comunidad, escucharnos unos a otros y hacer que otras personas se sientan bienvenidas es más importante que hacer comidas perfectas y tener casas que parecen salidas de una revista, porque lo que realmente importa es cómo compartimos y disfrutamos nuestro amor.

Manuelita

¿Estás bien rodeada?

manuelita otero

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Si hay algo que me gusta hacer es visitar casas. Me encanta. Debe ser porque soy una persona muy visual que disfruta analizar combinaciones y patrones, observar con calma detalles de decoración y ver muebles interesantes y actitudes atrevidas. Sí, actitudes, porque lo que finalmente transmite el ambiente de una casa es eso: una actitud ante lo que sea. Por lo general ante la vida, pero es eso: una actitud. Me emociona imaginar espacios decorados, modificados, raros y con el sello de quien los habita.

La verdad, sería muy feliz si pudiera dedicar casi que mi tiempo y presupuesto completo a ver y ver ideas de decoración y organización e ir de compras cada rato para mejorar mi casa, encontrando todo eso que me inspira y me “trasnocha”. No soy experta en diseño de interiores ni pretendo serlo. Es sólo una cuestión de gusto y pasión. De hecho, en mi propia casa tengo aún mucho, muchísimo, trabajo por hacer para que cada espacio se vea más lindo y acogedor. Y aunque seguramente el momento para hacerlo llegará, por ahora he estado pensando un montón en el papel que juegan los espacios en los que vivimos como nuestros aliados - especialmente cuando vivimos algo difícil- o el papel que juegan, como a veces pasa, como nuestros enemigos: nos incomodan, nos estorban o hasta nos fastidian. Puede sonar exagerado, pero en realidad no lo es; de hecho, en muchos casos es cierto: nuestra propia casa en vez de sumar, resta a nuestra situación. ¿A qué voy? Es sencillo: a que nuestra casa, nuestro cuarto, nuestra sala, nuestra cocina, etc; pueden ser parte de la solución y del buen “mood” que necesitamos cuando pasamos por pruebas o, por el contrario, si lo permitimos, pueden volverse parte del problema.

Por lo que veo y vivo día a día en mi casa y en otras casas cercanas, me doy cuenta de que siempre hay algo que se puede hacer para convertir esos metros cuadrados en metros adorados. Y no es sólo una cuestión de presupuesto o de contar con expertos en decoración, no. Se trata es de tomar la decisión de hacer que nuestros espacios de verdad sumen a nuestra situación. Claro, a quién no le gustaría que cuando vive algo difícil, pudiera salir corriendo a comprar sin mayores limitantes cosas bonitas y nuevas para sentirse mejor rodeado; o pagarle a un experto para que se encargue.

Si tienes el presupuesto y lo puedes hacer, buenísimo, pero si no, también hay otro abanico de opciones. Por ejemplo, si estás atravesando por una etapa confusa, por qué no “esconder” por un tiempo un poco de cosas y desorden típico de las casas, como montañas de papeles, libros, ropa o juguetes -que tal vez te distraen- en cajas bonitas y sencillas; tal vez esto pueda ayudar a que te concentres más y encuentres claridad. O de pronto un cambio de  pintura -si la que tienes es demasiado fuerte- puede hacerte sentir más relajada.

Por otro lado, si estamos atravesando un tiempo de escasez, por qué no poner a la vista las cosas que estén en mejor estado y las más nuevas para que nos podamos sentir más a gusto. O, si por el contrario, lo que necesitamos es “apoyo” de nuestra casa porque estamos gastando más de lo que deberíamos en cosas innecesarias, por qué no hacerla ver más llena sacando cosas que a veces guardamos sin necesidad, como accesorios, vajillas, floreros, cuadros, velas o mugs; así de pronto disminuimos nuestra necesidad de comprar. O cuando, por ejemplo, necesitas salir de un momento triste, por qué no poner más flores de colores alegres, fotos de momentos felices, frases inspiradoras y desempolvar uno que otro libro que te pueda hacer sonreír y dejarlo en un lugar cómodo y acogedor.

Y para citar otro caso, hay momentos en que las personas que aman salir deben quedarse en casa más tiempo del deseado. Para no sentirse encerradas, ellas podrían adecuar algunas cosas en su casa. Cosas como mejorar la luz natural, tener más flores o plantas que puedan disminuir la sensación de encierro o -¿por qué no?- crear un lugar en su propia casa con decoración diferente, que pueda parecer un pequeño “café” que sirva para leer, escribir o conversar un rato.

En fin, ideas de acuerdo a cada situación o estado de ánimo hay casi que infinitas. Y no estoy hablando de técnicas de la nueva era, ni de movimiento de energías, ni de feng shui ni de alguna otra de estas corrientes -en las que personalmente no creo-. Estoy hablando de algo más práctico y cotidiano. Te estoy invitando a que, sin necesidad de expertos ni estudios, tú misma hagas el ejercicio de pensar en TU casa como una aliada y hagas cambios sencillos que te puedan hacer sentir mejor y más feliz. Finalmente, ahí vives, respiras y descansas.

Ana

"De la puerta para adentro todo es cama"

manuelita otero

Hace un tiempo cuando nos movimos a Singapur, recuerdo haber pensado que quería ser más generosa con nuestra casa. Unas semanas después escuchamos de un grupo de jóvenes, miembros de un coro de Filipinas, que necesitaba casas en donde hospedarse. Dos maravillosas niñas se quedaron con nosotros mientras visitaron la ciudad. Ese fue el comienzo de nuestra mentalidad de “open house”. 
 
(Avance rápido a hoy) Acabamos de despedir a algunos familiares que se quedaron con nosotros mientras celebrábamos el grado de mi hijo. Inmediatamente se fueron recibimos a otra persona que se quedó con nosotros mientras tenía algunas reuniones aquí en Atlanta. Y una amiga nuestra está durmiendo en nuestro sofá porque su apartamento se inundó. ¿Mencioné que vivimos en un apartamento sólo de dos habitaciones? Pero es tan divertido cuando disfrutamos nuestras visitas dejando ir las expectativas de ser los “anfitriones perfectos”.       
 
Siempre he disfrutado tener invitados, pero la verdad para hacerlo me gustaba tener todo bajo control: El número de días, que fuera durante cierta temporada, teniendo además suficiente tiempo para planear el menú de cada día, limpiar la casa, arreglar las camas y preparar todo para mis invitados. Cuando era la hora de su llegada, yo ya estaba cansada y estresada porque, si somos sinceros, en realidad no hay mucho que podamos controlar. 
 
Ahora las cosas son diferentes porque si alguien me pregunta si se puede quedar en nuestro apartamento, me pongo en su lugar y recibo a esa persona sin la necesidad de controlar todo. Y lo mejor es que disfruto la visita porque ya no tengo esos estándares inalcanzables de anfitriona que me había impuesto. Decidí que simplemente era imposible hacerlo todo. No puedo ser la chef perfecta, la anfitriona ideal, la amiga soñada y, además, mantener el ritmo de vida que tengo. Decidí que íbamos a tener una casa de puertas abiertas, pero no perfecta. ¿Qué me ayudó a cambiar mi actitud?: 

  • Acepté que no lo podía hacer todo y que tener muchas personas en la casa, es algo que naturalmente genera desorden.  
  • Las comidas dejaron de ser un problema y se convirtieron en momentos amenos alrededor de la mesa, aunque el plato principal sea una sencilla pizza. 
  • Comencé a cocinar cerca de mis invitados. Muchas veces la visita está en la cocina, así que si estoy haciendo cosas como guacamole me siento con ellos y lo preparo con mis invitados a quienes les gusta probarlo hasta que quede buenísimo. 
  • Aprendí a preparar platos fáciles. 
  • Comencé a aceptar ayuda. Por alguna razón antes pensaba que aceptar ayuda de mis invitados no estaba bien. Ahora, si alguien me pide ayuda, tengo varias tareas para dejarles. 
  • Aprendí a ser flexible. 
  • Comencé a enfocarme más en el momento. Cada vez que alguien está en nuestro hogar es una oportunidad para decirle lo especial que es y para crear lazos de amistad más fuertes. Eso es un regalo y un honor. 
  • Pienso también en mí, no solo en mis invitados. Si estoy cansada, digo “hasta mañana” y me acuesto a dormir y listo. Si necesito tiempo a solas, lo tomo. 
  • Y también decidí que si por algún motivo no puedo recibir a alguien en cierta fecha, le digo la verdad y tratamos de organizar para otra fecha.

Una casa de puertas abiertas no tiene que ser una casa perfecta ni tiene que tener a los mejores anfitriones del mundo y cuando nos damos cuenta de esto, disfrutamos el tiempo precioso que compartimos con amigos y familia. Como dice alguien a quien admiramos mucho por su hospitalidad: “En mi casa, de puertas para adentro todo es cama”.  
 
Manuelita

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¿Qué te deja el despelote de un trasteo?

manuelita otero

Me he cambiado de casa y país suficientes veces. No me molesta ni me disgusta, en realidad hay varias cosas que disfruto de los trasteos. Durante nuestro último trasteo, en medio de la empacada y desempacada, la cargada y descargada de cajas, y el desorden que viene con todo esto, recordé varias cosas que quiero compartir:  

¿Es el pasto más verde en el jardín del vecino? : No sé si somos solo nosotros, pero cada vez que nos trasteamos comenzamos a hablar de nuestro nuevo lugar como si fuera a ser el hogar más hermoso del mundo. Soñamos con piso de madera, iluminación perfecta, closets gigantes y prometemos poner un gran esfuerzo de nuestra parte para hacer que quede espectacular. Creo que la posibilidad supera la realidad y lo mismo puede suceder en nuestras vidas. Por ejemplo, cuando comenzamos a tener problemas en alguna relación pensamos que si tuviéramos a alguien nuevo todo sería diferente, cuando en realidad si invirtieramos el mismo tiempo que invertimos soñando sobre ese ser perfecto -que no existe-,  tratando de mejorar nuestra relación actual, seguramente veríamos cambios positivos. A la final, el pasto es más verde donde lo cuidan.

- La preparación es clave: Sabía que nos íbamos a mover y sabía lo que tenía que hacer como, por ejemplo, revisar papeles y regalar lo que no necesitamos, pero nunca parecía haber suficiente tiempo. Entonces, ahora en medio del despelote, tengo que hacerlo.  

Hay cosas que, de pronto, estás esperando o cosas que quieres lograr, pero parece que hay que esperar tanto tiempo para lograrlo que sientes que estás “perdiendo” tu tiempo en la espera, pero cuando no haces nada, es decir, si no avanzas  así sea pasos pequeños; ahí sí que estás perdiendo el tiempo.

El tiempo de espera es en realidad tiempo de preparación. Si tienes un objetivo específico, un sueño en tu corazón, entonces lo que haces cada día debería acercarte cada vez más a eso tan anhelado. Prepárate mientras esperas y estarás listo cuando las oportunidades lleguen.  

- Sé creativa: Nos movimos a un apartamento más pequeño y decidimos no comprar nada nuevo. Eso requiere mucha creatividad de nuestra parte para encontrar formas de utilizar lo que ya tenemos para resolver nuevos retos de organización. En la vida tenemos que hacer lo mismo: puede que ya tengamos en nuestras manos -sin saberlo- la solución a cierto problema que está robándonos la paz, pero no hemos visto la situación desde una perspectiva diferente. A veces nos enfocamos tanto en el probelma que no podemos ver las soluciones disponibles. Encuentra oportunidades en cada situación, busca soluciones con lo que tienes a la mano.

- Tiempo a solas, tiempo con compañía: Aunque nuestro apartamento es pequeño, hemos definido espacios que le “pertenecen” a cada uno de nosotros. Un lugar donde podamos trabajar, pensar o pasar tiempo a solas. Al mismo tiempo, cuidadosamente, hemos organizado áreas para estar con amigos y familia en donde compartir una comida, historias y ratos que, luego, se convierten en lindos recuerdos. En nuestra vida diaria necesitamos espacios donde podamos estar a solas y disfrutar nuestra propia compañía y también espacios para pasar tiempo con aquellos a quienes queremos.

Y una última cosa, algo que probablemente ya sabes: la mayoría de nosotros tenemos más cosas de las que necesitamos. Todas estas cosas puede que nos estén “pesando” por algún motivo o, sencillamente, estén estorbando. Es mejor viajar livianamente, se trate de un trasteo físico o de nuestro viaje por la vida. Regala las cosas que no necesites, aleja sentimientos negativos como culpa y vergüenza. Deja ir tus miedos y arrepentimientos y recibe los "trasteos" de la vida como grandes oportunidades.

Manuelita

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¿Vives en la casa de tus sueños?

manuelita otero

¿Alguna vez te has visto perdida en tus sueños mirando fotos de casas increíbles en Pinterest, o soy sólo yo?... ¿Cómo se vería la casa de tus sueños? Yo creo que de una u otra forma todos queremos algo diferente en nuestra casa, por eso a tantas personas les gustan tanto esos programas  en los que hay casas que pasan por una transformación estilo cenicienta. Esos shows en los que una casa vieja es transformada en algo realmente increíble, un lugar casi perfecto -tipo Pinterest- y los dueños, al ver los cambios, lloran de alegría.

Puedes desear algo o puedes desearlo, lanzarte y lograrlo. No estoy diciendo que hacer el proyecto de tus sueños sea fácil porque sé que hay muchos retos por conquistar antes de siquiera comenzar, pero una vez tomas la decisión de empezar, te diriges en la dirección correcta.

Algunos proyectos que quieres hacer en tu casa puede que estén relacionados con iluminación, muebles o decoración. Realizar este tipo de proyectos puede que no se tan difícil y los puedas, además, dividir en varias etapas y, así, ver como tu casa se transforma mes a mes en lo que has soñado. Otros proyectos para alcanzar lo que quieres puede que incluyan construcción o incluso un cambio de casa. Tal vez estos últimos tomen más tiempo, requieran mayor planeación y dinero, pero entre más rápido hagas un presupuesto y pienses una estrategia seria para hacer los cambios que sueñas, más pronto podrán materializarse. Estos tips te pueden ayudar:

- Sé clara: Define lo que tú y tu familia quieren. Comienza con una discusión abierta en donde todo es posible. ¡Sueña en grande! Después de que todas las ideas estén sobre la mesa, define lo que realmente quieren, luego de acordar y negociar diferentes gustos y opiniones.

- Inspírate: Ojea revistas, busca imágenes y proyectos en internet y mira shows en televisión. Busca información para mantener la motivación e intenta traducir lo que ves en lo que quieres.

- Aprende más: No tienes que saber todo acerca de cómo arreglar un sótano o cómo cambiar las luces de tu casa, pero mientras más sepas, será mejor. Saca tiempo para aprender algo nuevo sobre el proyecto que tienes en mente.

- Prepárate: Un sueño sin plan es solo eso, un sueño. Así que si realmente quieres lograr algo que sueñas, define una estrategia, ponte fechas límite y haz un presupuesto.

Manuelita

 

¿Qué se queda y qué se va?

manuelita otero

Hay un programa de televisión llamado Tiny House Nation donde dos expertos en renovación viajan alrededor de Estados Unidos mostrando la experiencia que viven algunas familias que deciden vivir en casas más pequeñas. Después de una entrevista con la familia protagonista de cada capítulo, los anfitriones del show diseñan una casa que parece ser la “perfecta” para esa familia. ¿Mencioné que la casa no supera los 47 metros cuadrados? En mi casa, cuando vimos el programa, nos emocionamos y dijimos “¡hagámoslo!”... Después nos dimos cuenta que realmente no estábamos listos para un cambio tan drástico.  

Hace tres años nos movimos de una casa a un apartamento pequeño y estamos nuevamente pensando en movernos a un lugar incluso más pequeño. Nos encanta tener un lugar pequeño porque sentimos que es acogedor y más fácil de organizar y limpiar, pero no tener suficiente espacio también nos exige mirar de nuevo nuestras cosas y analizar realmente qué necesitamos y qué puede ser disfrutado por alguien más. ¡Decisiones, decisiones! Nos gusta lo que tenemos, pero no podemos quedarnos con todo. Así que, ¿cómo podemos escoger?  Estas son algunas cosas que estamos teniendo en cuenta:

Ropa:

  • ¿Te gusta? A veces puede que tengas una prenda que te guste mucho, pero simplemente no se te ve bien o no te sientes bien con ella.  No la pongas nuevamente en tu closet para olvidarla. De una vez por todas, mejor decide si la vas a usar o no.  
  • ¿Te sirve? ¿Te sientes realmente bien con esa prenda? Si no, regálala.
  • ¿Has revisado tus accesorios? ¿Collares, bolsos,  cinturones… todavía te gusta todo lo que tienes?
  • ¿La has utilizado en el último año? si no lo has hecho, ¿por qué pasó? Si todavía te gusta y te sirve, busca la formas de actualizarla o renovarla. Yo creo en las segundas y hasta terceras oportunidades para las piezas que me encantan, por eso es a veces siento que es tan difícil regalar cosas. 

Cosas: 

  • ¿Qué cosas te hacen feliz?   
  • ¿Qué cosas te traen recuerdos lindos?

Hay cosas que no son simplemente cosas y eso está bien. Yo he tenido que vivir en varias partes y siempre he empacado nuestras cosas en un contenedor. Estas han viajado de Colombia a Australia, de Australia a Colombia y luego a los Estados Unidos -que es en donde vivimos ahora- y, la verdad, casi que no puedo describir la emoción que he sentido el día en el que el trasteo llega.

Nuestras “cosas” hacen de cualquier lugar nuestro hogar. La clave está en decidir cuidadosamente qué cosas son importantes de verdad y cuáles -siendo realista- ya no son parte de nuestro estilo de vida. Tú  cambias, los tiempos cambian y algunas de tus cosas también tienen que cambiar.

Papeles:
Pareciera que los papeles nos inundaran incluso en esta era digital. Lo más importante con los papeles es la organización para que sea más fácil definir qué, de verdad, vale la pena guardar. Intenta separar un día a la semana para revisar papeles y así evitar que se acumulen. Separa los papeles importantes y ponlos en un lugar seguro (eso incluye esos recuerdos especiales como las notas que te regalan o te escriben o las obras de arte tus hijos).

Cuando un desorden se queda en un lugar por mucho tiempo, ni lo notamos, nos acostumbramos a que esté ahí, por eso es tan importante mirar nuestra casa con ojos frescos y ser lo más honestos posibles cuando de botar, regalar y reciclar se trata. Viajar liviano es bueno, pero también es importante recorrer el camino con las cosas que tienen un significado especial. Utiliza tu sentido común, disfruta lo que tienes y trata de no tener más de lo que necesitas.

Manuelita

Un pequeño cambio en tu casa, un gran impacto en tu vida

manuelita otero

El otro día mi hija y yo decidimos cambiar un poco las cosas de nuestra casa. Estábamos cansadas de la forma en como se veían nuestros cuartos, así que decidimos intercambiar escritorios. Ella me dio su pequeño escritorio minimalista a cambio de una linda mesa larga de madera que yo tenía en mi cuarto. No contar más con mi mesa iba a exigirme hacer cambios porque ahí era donde tenia todos mis libros, notas, papeles y cuadernos. El intercambio me llevó a mirar nuevamente todo lo que tenía con ojos críticos porque tenía que decidir qué quería guardar y qué quería regalar. Con cada cosa me pregunté: ¿Esto me añade valor? ¿Algún día lo voy a usar?

Me encantó limpiar mi cuarto porque sentí que de alguna manera también estaba limpiando mi mente. Organizar, para mí, es un tipo de terapia. Y, por otro lado, a Nikka y a mí nos fascinó como, después del intercambio que hicimos, quedaron de lindos nuestros cuartos. Es increíble como un pequeño cambio puede convertirse en algo grande y traer más cosas positivas.

¿Te gustaría cambiar algunas cosas en tu casa, pero no quieres hacer una inversión muy grande de dinero o de tiempo? Aquí hay algunas ideas que seguramente podrías poner en práctica pronto:

  • Añade una lámpara colorida para crear un acento o una luz que se pueda ajustar para cambiar el mood de una habitación.

  • Enmarca tus obras de arte o fotos que te gusten. Enmarca también fotos en blanco y negro.

  • Cambia el orden de tus muebles.

  • Pinta algún mueble de un color diferente a todos los demás.

  • Cambia la tela de los forros de las sillas o del sofá.

  • Coloca plantas, cámbialas de lugar o pon flores en los lugares en los que pasas la mayor parte de tu tiempo.

  • Pon una cobija suave de adorno en un sofá o en una silla.

  • Busca ideas en revistas, en internet o en Pinterest para usarlas como fuentes de inspiración sin necesidad de presionarte con la idea de que tus espacios “deben” quedar iguales.

  • Reutiliza lo que tengas.

  • Haz algunos cambios en tus repisas.

  • Cambia los forros de tus cojines.

  • Pon un tapete colorido en algún espacio que pueda estarlo necesitando.

  • Lo que no te guste, regálalo. Si algo no funciona o no se ve bien, recíclalo o dónalo. Si algo no te agrega valor, búscale otro destino.  

  • Haz de tus espacios familiares y de descanso lugares más acogedores.

  • Ten menos y disfruta más.

Hay pequeños cambios que tienen gran impacto. Deja que tu creatividad fluya y disfruta de tu casa cada día más.

Manuelita

¡Las cosas son para disfrutarlas!

manuelita otero

El otro día fui a visitar a una amiga que no veía hace rato y ella, emocionada, me mostró su nuevo jardín que había cambiado totalmente desde la última vez que yo había ido a su casa.  Creó un espacio muy acogedor con dos sillas de madera, rodeado de flores y naturaleza. Un lugar perfecto para disfrutar tiempo en silencio o un rato con amigos.

Le dije una y otra vez cuánto me gustaba el cambio en su casa y le pregunté si lo estaban aprovechando, suponiendo -no sé por qué- que su respuesta sería negativa. Por alguna razón, sencillamente pensé que su respuesta sería algo como: “no, no hemos tenido tiempo, pero sí  está en nuestros planes disfrutar del jardín algún día”. Para mi sorpresa, por el contrario, me dijo que ese era su lugar favorito y que todas las noches lo utilizaban, a veces ella y su esposo y otras veces con algunos vecinos. La verdad me alegró mucho saber que ese bello lugar estaba siendo utilizado y mi amiga lo estaba disfrutando, pero me preocupó un poco por qué yo había asumido con tanta facilidad lo contrario.

De pronto mi rápida auto-respuesta nace del hecho de que conozco muchas personas que tienen lugares muy lindos en sus hogares y no los disfrutan y, pensándolo bien, yo soy la primera en esa lista. A medida que me pasan los años o, mejor, a medida que adquiero más sabiduría, quiero tener sólo lo que necesito y disfrutarlo. Siento que cualquier cosa adicional es innecesaria. Tener demasiadas cosas es algo que me distrae y roba mi tiempo; además, por lo general, no las aprovecho. Así que para qué dejarlas haciendo estorbo cuando es posible dárselas a alguien más que sí las pueda disfrutar.

En vez de tener cosas quiero crear recuerdos y sentir que el tiempo se detiene mientras me río con amigos o disfruto tiempo con mis hijos. Tengo una vida bastante ocupada, pero también me gusta vivir cada momento al máximo.

El jardín de mi amiga me hizo tan feliz porque lo sentí como una invitación para oler, probar y sentir los momentos. Definitivamente necesitamos más espacios como estos, que nos ayuden a desconectarnos de todo lo que está tratando de ocupar demasiado nuestra atención y a su vez  nos inviten a conectarnos con lo que sí es realmente importante.

¿Tienes un lugar como este en tu casa? ¿Puedes pensar en algún lugar que te encanta, pero no has disfrutado últimamente por “no tener tiempo”? Tiempo es lo que tenemos ahora y debemos aprovecharlo porque algún día simplemente no podremos. El ahora es un regalo. Mira a tu alrededor y busca esos espacios que disfrutas, pasa más tiempo en ellos, bien sea a solas, con tus hijos -si los tienes-, con tus mascotas, con tus amigos o con toda tu familia. Es tu tiempo, son tus espacios. ¡Disfrútalos!

Manuelita

¿Tu casa no está perfectamente organizada?... ¿Y?

manuelita otero

¿Has estado alguna vez a punto de salir de tu casa cuando ves algo que no está en el lugar adecuado y tienes que devolverte y ponerlo en donde debe ir? Para mí es bastante difícil salir sin dejar todo en el lugar correcto. No me gusta ver platos sucios o desorden por ahí, y creo que esto es un buen hábito hasta que me doy cuenta que por devolverme a arreglar “cositas” tengo la tendencia de llegar cinco minutos tarde a todas partes y que, incluso, cuando no puedo arreglar todo lo que tengo que arreglar salgo un poco molesta.

Cuando de arreglar mi casa se trata, creo que podría practicar un poco más de perdón. Necesito entender que a veces no importa cuánto trate de mantener mi casa organizada no se va a ver perfecta y eso está bien. Una casa organizada y limpia es algo maravilloso, pero perder mi paz por eso no lo es. No poder disfrutar tiempo con mi familia y mis amigos porque no alcancé a limpiar toda mi casa no está bien. Así que he comenzado a pensar en qué puedo hacer para dejar ir mi deseo de que todo se vea perfecto todo el tiempo:

Un día a la semana: Querer una casa limpia y organizada constantemente se puede convertir en una obsesión sino se tiene cuidado. Todo en exceso es malo, así que decidí hacer toda la limpieza general un día a la semana para no estar queriendo limpiar todo el tiempo. Cada mañana hago una rápida revisión y si veo algo que me va a tomar más tiempo, pero puede esperar hasta el día de limpieza, lo dejo. Quiero una casa limpia y organizada, pero no quiero que esa sea la prioridad de mi vida.

Facilitar el orden: Si todo tiene un lugar específico en donde debe ir, entonces es fácil que mi familia y mis amigos también mantengan la casa organizada. La responsabilidad no es de una sola persona, es un trabajo en equipo y así todos pueden disfrutar los resultados.

Definir una fecha y hacerlo: Si tengo algún proyecto especial o un trabajo que hacer, es mejor dejar de repetir una y otra vez que tengo que hacerlo, más bien definir una fecha y no hablar más al respecto hasta que sea hora de hacerlo. Hablar sobre lo que tienes que hacer te quita energía y es peligroso pues se convierte en algo pesado que contamina tu presente con algo que ni siquiera ha sucedido.

En el momento: Si mis amigos o familiares llegan a casa sin avisar y las cosas no están según mis estándares, es mejor no exagerar con las excusas. Es muy aburridor cuando la gente a nuestro alrededor solo escucha lo apenados que estamos porque la casa está desordenada.  Ellos están allí porque quieren vernos y disfrutar tiempo con nosotros, así que hay que dejarlo o ir... Si te pasa en alguna ocasión, dilo una vez -es suficiente- y disfruta el momento y la buena compañía.

A veces la idea de que podemos hacerlo todo nos roba la paz y nos hace sentir pesadas.  Algunos días mirarás tu casa y todo va a estar en el lugar adecuado, pero otras veces puede que parezca un campo de batalla. Lo importante es no dejar que un poco de desorden afecte todo tu día. El desorden se puede limpiar después, pero tu día no lo puedes recuperar.

Por Manuelita

 

Una razón más para amar el regreso a casa

manuelita otero

Llegas a tu casa después de un largo día, saludas a tu familia y quieres tomar unos minutos para relajarte haciendo lo que te gusta. Quieres escribir, pero la televisión tiene un volumen muy alto y no te puedes concentrar, no hay un lugar donde sentarte y tu escritorio está lleno de tantos papeles que no te puedes inspirar. 

¿Alguna vez has pensado en decorar y organizar tu hogar alrededor de tus fortalezas? Lo primero que tienes que hacer es observar tu vida y analizar cómo ocurren las cosas. ¿Tienes un horario bastante agitado? Entonces trata de facilitar tu trabajo y ten todo en el lugar adecuado para que sea fácil entrar y salir. La próxima pregunta es: ¿Sabes lo que te gusta hacer? Antes de que organices tu casa alrededor de tus fortalezas, necesitas saber cuáles son esas fortalezas.

Ten presente las siguientes ideas que te van a ayudar a preparar tu casa para cuidar tus talentos y así crecer en lo que más te gusta hacer:

- Deja que tu hogar refleje quién eres

Si te gusta pintar, ¿Hay alguna forma de que puedas crear un estudio de arte? ¿Un lugar donde tus insumos para pintar estén listos cuando llegue la inspiración? No necesitas una casa grande para poder hacer eso, la esquina de un cuarto puede ser el lugar perfecto para que un artista deje volar su imaginación. Si tienes niños y les gusta escribir historias e ilustrarlas, entonces ten escritorios para ellos, de su tamaño y con crayolas, colores, lapiceros y cuadernos. Deja que tu hogar invite a quienes viven en él a desarrollar sus habilidades.

- Invierte inteligentemente

Si te gusta escribir, puede que pases horas sentada escribiendo, entonces asegúrate de tener una buena silla. Si a tus hijos les gusta hacer gimnasia, crea un espacio para ellos en donde puedan practicar sin tener que preocuparte de que se vayan a lastimar o de que vayan a romper algo en la casa. Si tienes un hobby que requiere atención a pequeños detalles, invierte en una buena lámpara. A veces preferimos gastar grandes cantidades de dinero en muebles elegantes que casi nunca usamos en vez de invertir en cosas que vamos a utilizar más a menudo y que van a impactar positivamente nuestras vidas y a quienes viven con nosotros.

-Es un viaje

Nuestros intereses cambian con el tiempo, nuestras fortalezas crecen a medida que nos conocemos mejor, así que nuestro hogar debe reflejar esos cambios. Deja que tu casa crezca contigo y vaya cambiando de acuerdo a los talentos de las personas que viven en ella. Deja que sea un lugar que continuamente refleje quien eres. Es un viaje, no te desanimes si aún no has logrado crear ese taller para elaborar joyas en tu casa o el lugar ideal  para trabajar en cerámica. Las cosas que valen la pena toman su tiempo.

Encontrado la forma y los espacios para que todos en tu hogar, incluida tú, puedan explorar y desarrollar sus fortalezas es una invitación permanente para hacer lo que te gusta en tu propia casa, es una razón más para sonreír al llegar a casa.

Por Manuelita

Celebra pequeñas victorias en medio del desorden

manuelita otero

¿Hay cierta área en tu casa que evitas a propósito porque es un desorden total? De pronto de vez en cuando tomas la decisión de enfrentar el problema, pero una vez entras te sientes abrumada sin saber por dónde comenzar, así que cierras tus ojos y decides posponer la batalla para otro día.  De pronto es el ático, el garaje, la oficina o tu propio closet. No importa donde esté, tú sabes que existe y eso te molesta.

Sin darnos cuenta el desorden nos roba paz y tiempo. Don Aslett, un experto en limpieza y en orden dice en su libro, “Clutter Free” que el desorden toma espacio en nuestros closets y en nuestra mente también… Muy cierto, ¿no te parece? Continuamente estamos pensando en los lugares en nuestra casa que nos gustaría organizar, las cosas que tenemos que clasificar y los papeles que tenemos que revisar y botar, y la verdad es que sólo pensar en esto nos deja agotados. En cambio, piensa en el día en el que limpias tu casa y organizas tu cuarto, ¿no vuelves a mirar varias veces solo para ver el trabajo realizado? ¡Yo sí! Lo hago porque me hace feliz saber que un lugar está organizado. Me siento feliz sin necesidad de que alguien me tenga que elogiar o  decir algo al respecto.

Organizar y regalar lo que no necesitas es una experiencia liberadora. Así que no dejes que el desorden tome más espacio en tu casa y en tu mente. Revisemos algunas formas para deshacernos de él:

Visualízalo: Define lo que quieres y crea un plan de acción. Prepárate mentalmente antes de comenzar el trabajo físico. Define tu meta final, cuánto tardarás y qué necesitarás para lograrlo.

Hazlo por partes y triunfa: A veces el desorden es tan grande que tomaría demasiado tiempo para organizarlo en una sola jornada, así que es mejor dividirlo en mini-áreas. Esto te ayudará a ser más eficiente sin desanimarte, podrás organizar así no tengas mucho tiempo y te dará la oportunidad de celebrar pequeñas victorias. Poco a poco podrás ver la diferencia en el lugar, pero finalmente la verás.

Invita a alguien: Todo es mejor en buena compañía. Invita, por ejemplo, a una buena amiga y haz del proceso de organizar un evento divertido. Invitar a alguien también te ayudará no solo a entretenerte mientras hablas, sino también te obligará a no posponer el trabajo para otro día.  

Se fuerte y honesta: ¿Realmente necesitas todo lo que tienes? Lo más probable es que no. Muchas veces hay cosas que si ni siquiera habías recordado o visto, entonces seguramente es porque no las habías extrañado ni necesitado. ¿Por qué no regalar o donar? Alguien más puede estar necesitando esas cosas y tú, por tu lado, estarás libre de desorden. Es una situación gana-gana. Se honesta decidiendo lo que realmente necesitas y se fuerte para dejar ir lo que ya es hora de dejar ir.  

Prepárate para el éxito: Una vez hayas organizado ese lugar que te tenía inquieta, haz que sea fácil mantenerlo ordenado. Un lugar se mantiene desordenado porque las cosas no tienen un “hogar” o porque no las ponemos donde debemos. Utiliza contenedores con nombres para las cosas, dale un lugar a cada cosa y asegúrate de que cada persona sepa donde es, así es más fácil para  todos mantener el orden. No dejes que el desorden se acumule, toma tiempo para poner cada cosa en su lugar inmediatamente.  Verás lo fácil que es mantener un lugar organizado.

La clave para enfrentar el desorden es comenzar. No importa lo grande que sea, puede ser dividido y puedes tener tu espacio y tu paz de regreso. De pronto hasta disfrutes el proceso y definitivamente disfrutarás el resultado final.

Por Manuelita

 

¿Qué significa para ti tu casa?

manuelita otero

Al pasarte a una nueva casa, ¿has notado cuánto tiempo inviertes pensando en dónde colocar los muebles, el color que quieres para las paredes y lo que necesitarás para decorar? Eso forma parte de lo emocionante que es cambiar de casa y conseguir un nuevo lugar. Sin embargo, en todas las veces que te has movido y en todas las casas que has vivido, alguna vez te has preguntado: ¿Qué significa hogar para mí? Yo realmente no lo había pensado hasta que alguien una vez me lo preguntó. Y no es que no haya considerado mi hogar un lugar en donde pueda relajarme y crear recuerdos con la gente que más quiero, pero esta persona me hizo caer en cuenta que mi hogar es mucho más que eso.

Las casas son lugares especiales y para cada persona su casa significa algo diferente, pero todas pueden convertirse en un lugar para dar. Ya sea que vivas sola o con una familia numerosa, tu hogar puede ser un lugar donde las personas, incluyéndote a ti, están constantemente dando y recibiendo... un lugar para crecer, compartir y multiplicar.

¿Qué podemos dar en nuestra casa?

- Refugio: Cuando mis hijos estaban pequeños a menudo leíamos un libro llamado: “Grover’s bad, awful day” (El terrible mal día de Archivaldo) por Anna H. Dickson.  El libro describe como el día de Archivaldo comienza mal y se pone peor a medida que las horas pasan hasta que llega a la casa y simplemente no puede más y se sienta con su mamá y llora mientras le cuenta todo lo que sucedió. Como Archivaldo, muchas veces nosotros también tenemos días terribles y no vemos la hora de llegar a nuestra casa para llorar y finalmente encontrar paz y descanso en nuestro propio espacio. Nuestro hogar es un lugar seguro y las personas que viven en él o lo visitan pueden recibir esa paz que irradia.

- Libertad: ¿No te encanta pasar tiempo con personas que te aceptan como eres? ¿No te gusta cuando alguien te dice las cosas que necesitas escuchar, pero lo hace de forma amable y sin juzgarte? ¿No sería buenísimo que todas las personas que visitan nuestra casa sientan la libertad de ser sí mismas? En un mundo lleno de expectativas se siente bien encontrar un lugar donde no tenemos que actuar de cierta forma sino que podemos ser quienes hemos sido creados para ser.

 - Sonrisas: Pasar buenos ratos es algo maravilloso para dar en nuestra casa. Las comidas que compartimos con nuestros seres queridos no tienen que ser elegantes ni complicadas. Sacar tiempo para lo que es importante como el tiempo en familia o para abrir las puertas de nuestro hogar a las personas que hacen nuestra vida especial es una gran forma de dejarles saber lo importantes que son para nosotros y cuánto los apreciamos.

- Ejemplo: Las personas con las que vivimos o aquellas que nos visitan son probablemente quienes mejor nos conocen y observan nuestras diferentes reacciones. Ellos están mirando y aprendiendo. Así no lo sepamos o no nos demos cuenta, nuestra casa es un lugar donde estamos todo el tiempo dando ejemplo... lo que es una gran responsabilidad, pero a la vez una gran oportunidad.  

Nuestro hogar es mucho más que el lugar a donde llegamos cada día después del colegio o el trabajo. Es un lugar donde ofrecemos tranquilidad y momentos especiales. Un lugar para compartir largas charlas, chistes familiares y consejos sabios. En otras palabras, un lugar donde construimos recuerdos. Lo que consideramos hoy parte de nuestra rutina puede convertirse en un futuro cercano en un lindo recuerdo de cierta etapa de nuestra vida.

Ya que tu hogar puede ser un lugar de constantes oportunidades para dar y recibir, ¿por qué no aprovechar y ser generosos? ¿Estás lista para dar en grande?

Por Manuelita

 

 

 

 

“Plan pantuflas”

manuelita otero

Con  problemas o no, siempre he pensado que mi casa es mi lugar de descanso favorito. Siento que pasa algo mágico cuando llego y hago uno de mis planes preferidos: “el plan pantuflas”, que es igual a: un buen libro, revista, tv o película + algo rico y sencillo de comer + ropa cómoda + arrunche. Fuera zapatos, fuera bolso, fuera maquillaje, fuera chaqueta, fuera apariencias, fuera preocupaciones, fuera bobadas. Cuando llego a mi casa y llego con actitud de descanso, cualquier problema grande se vuelve casi invisible y empiezo a respirar paz y tranquilidad.

¿Alguna vez te has sentido así? ¿Tienes un nombre particular para ese plan o esa sensación de descanso o refugio en tu casa que yo llamo “plan pantuflas”? ¿Eso que vives en tu casa  -que puede ser tan sencillo como tirar los zapatos a la entrada y acostarte en el sofá 5 minutos sin pensar en mucho- y que muchas veces te reconforta más que unas vacaciones de un mes en Europa o en una gran playa?

Bueno, pues como mamá primípara y con un matrimonio de menos de 5 años, yo traje a mi nueva familia como una herencia sagrada el plan pantuflas. Y siento que nos ha servido mucho. No sé si es una tradición que heredé de mi casa, de algún abuelo, de alguna amiga, pero sí sé que es algo que quiero dejarle a mi hija para que lo aplique como un tesoro por el resto de su vida sin esperar a que sea domingo para hacerlo.

Siempre he creído que cuando uno tiene etapas difíciles, llenas de problemas e incertidumbre –que creo que todos las tenemos en algún momento de la vida-, nuestro hogar, independientemente de lo grande o lujoso que sea o del número de personas con las que vivamos- debe inspirarnos y brindarnos algo de esa paz que tanto necesitamos en esos momentos complicados. Debe poder ser ese lugar en el que de alguna manera nos renovamos y perdemos algo de carga; en el que pasa algo único, que es placentero, y que hace que el cuerpo, la mente y el alma pesen 10 kilos menos.

Cuando uno empieza a llenarse de problemas, experimenta una sensación de pesadez que es hasta rara. Es una sensación de cansancio permanente que si no nos quitamos de encima -así sea de a poquitos- empieza peligrosamente a convertirse en depresión, irritación o histeria. De ahí que apenas la detectemos hay que empezar a “sacudirnos” esa carga, incluso cuando esto no sea un proceso fácil. Y es en el inicio de ese proceso, donde creo que nuestro hogar puede jugar un papel protagónico. ¿A quién no le sirve un lugar en el que -a pesar del trago amargo que pueda estar pasando-  se sienta libre y viva rodeado de colores, cosas, olores, comidas, recuerdos, música y libros que le gusten y que lo ayuden a sentirse más tranquilo, más optimista… más liviano?

Puede sonar exagerado, pero creo que yo no podría vivir en ningún espacio en el que no pudiera tomarme mis horas y, de ser necesario, hasta mis días enteros para disfrutar mi plan pantuflas, porque aparte de impulsarme desde la entrada de mi casa a quitarme máscaras, y tanta angustia, este plan me recuerda también quién soy, de dónde vengo, a dónde quiero ir y la sencillez que finalmente quiero llevar conmigo el resto de mi vida.

¿Qué es entonces lo que realmente le puede dar a uno esa sensación de paz y ligereza en un espacio? Me imagino que para cada quien es diferente, pero no creo que sea gratis que desde chiquitas, muchas mujeres, jugamos a tener y armar nuestras propias casas así sea dentro de una carpa, a punta de cobijas, debajo de las escaleras, de los comedores o hasta en el jardín. Siempre jugamos con esa sensación increíble de controlar qué va en la casa, cómo es, qué le ponemos y a quién invitamos a jugar o a entrar a nuestro palacio.

Hoy – que ya creciste y seguramente tu “palacio” es una realidad-, la invitación es a que dejes entrar todas esas cosas y personas que llenan de buen aire, luz y tranquilidad tu lugar cuando estás cansada, cuando sientes que ya no puedes dar un paso más porque cada hora empieza a pesar una tonelada, y a que crees tu propia definición del “plan pantuflas”.

Ojalá escojas unas pantuflas cómodas y livianas, que te dejen caminar e incluso te permitan volar.

Por Ana

 

¡A vivir con propiedad!

manuelita otero

En mi país, Colombia, bien sea por cultura, competencia, crianza o educación, existe una gran obsesión, tanto en hombres como en mujeres, por tener casa propia. Y si bien es cierto que comprar casa o apartamento puede ser un logro importante y puede ser parte de la meta de ir alcanzando sueños e ir capitalizando el trabajo, también es cierto que aquí las personas “pierden algo de valor y no se realizan del todo como personas si antes de los 30-35 años no tienen casa propia”.

Tener casa propia, y ojalá comprada con algo de esfuerzo, se volvió un estándar de vida para medir la felicidad de una persona. Para medir qué tan bien o qué tan mal te ha ido en la vida, qué tan buen(a) profesional eres y qué tan juicioso(a) y responsable has llegado a ser. Es triste, pero cierto.

Aquí, en mi patria querida, la casa propia –así sea empeñando hasta al gato y endeudándose hasta el punto de no poderse comer una hamburguesa tranquilamente- es la vara con la que se mide más del 60-70% del éxito de una persona (por no decir que en realidad es casi el 100%). Y esto lo puedo asegurar con la certeza que me dan más de 30 años consumiendo publicidad millonaria, y por lo visto exitosa, en la que la felicidad aparece en el momento de tener las llaves de una casa “propia”; y con la seguridad de llevar también más de 30 años teniendo y observando conversaciones al respecto con amigos, familiares y conocidos. Es así de simple: con casa propia, más de la mitad de tu felicidad ya está lista, ya está comprada. (Y desde ya pido disculpas por las enemil veces que pueda repetir la palabra “propia(o)” en este artículo, pero de eso se trata).

Vivimos en una sociedad en la que muchas, muchísimas veces, pasan a un segundo plano cosas como la felicidad que puedas sentir porque encontraste al amor de tu vida, o el sentirse realizado porque por fin te estás dedicando a la profesión u ocupación que de verdad te apasiona, o estar feliz porque pudiste llevar a tus papás, sin importar la edad, al viaje de sus sueños, o sentirte tranquilo porque encontraste algún camino espiritual o estilo de vida saludable que te da paz y esperanza. Todo esto, la verdad es que pierde peso ante los ojos de tus pares si todavía no tienes casa propia. Es como si siempre quedara un vacío en el aire que hay que llenar, y adivinen con qué: con “casa propia”. Es como si la felicidad no pudiera ser completa porque falta dar ese paso. No es en vano ni jugando cuando la gente aquí dice: “listo, ya puedo morir en paz… ya tengo casa, carro y beca”.

Y, ¿a qué voy con todo esto?… A que me aterra, sí, literalmente me aterra, que a muchas personas se nos puedan pasar los días y la vida entera sin disfrutar  realmente en el día a día el espacio en el que vivimos, nuestro presente, porque no es un “espacio propio”. Así que cansada, e incluso saturada, de la palabra “propia”, cuando de casa se trata,  me puse a pensar en realidad qué puede significar propia(o) si lo pienso con calma y desde otra perspectiva….

Propio también puede significar que un lugar tenga mi sello y mi estilo, que esté decorado con las cosas que me gustan, me motivan o que de alguna manera me hacen feliz. Propio puede ser ese espacio único en el que puedo descansar, divertirme, reunirme, soñar y hasta trabajar si así lo quiero. Ese espacio que es propio porque yo lo supe hacer propio, porque me gusta a tal punto que, a veces, no veo la hora de llegar a él. Es ese espacio al que le puedo sacar provecho para mi bienestar cada día, cada hora. Y eso sólo se logra cuando uno aprende a disfrutar lo que tiene en el momento en el que lo tiene, no cuando sólo sueña con lo que está por llegar.

Como bien lo dicen algunos expertos y profesionales que se han acercado al mundo de la meditación y de sus beneficios -entre ellos Ellen Langer, psicóloga de Harvard y autora de Mindfulness- “los seres humanos necesitamos vivir más en el momento. Vivir en el momento es un estado de atención activa, abierta e intencional en el presente en donde observamos más y juzgamos menos… En donde nos concentramos más en lo que nos rodea en el ahora que en nuestros pensamientos que van y vienen.”

Entonces, si llega la casa propia, buenísimo, pero si no llega también puedo concentrarme en disfrutar lo que tengo hoy y ahora; en poner mi espacio “propio” lindo y agradable para mí. Esto puede tomar un tiempo, pero ¿qué pasa si sencillamente decido gozarme el proceso de la decoración y la organización? ¿Qué pasa si me propongo obsesionarme menos con la casa propia a un cierto plazo y me concentro más en sacarle provecho a lo que me rodea en el lugar en el que vivo hoy? (Como dato curioso, los expertos del Mindfulness, también dicen que pasar unos pocos minutos todos los días enfocándonos activamente en vivir el momento reduce el riesgo de sufrir de ataques cardíacos).

Todo esto me hace acordar de un apartamento en arriendo en el que vivíamos hasta hace poco, y mi esposo me decía a cada rato “este lugar no lo termino de sentir mío”… y yo como que a las malas trataba de convencerlo de que sí se sintiera bien y cómodo allí porque ya llegaría el día en el que por fin pudiéramos comprar algo propio. Ahora entiendo- aún viviendo en arriendo, pero en otro apartamento al que sí le pusimos nuestro estilo- que no se trataba de eso (de comprar), sino de sacar el tiempo necesario para hacer las cosas nuestras en el presente y de evitar angustiarse por lo que queremos alcanzar en cualquier ámbito en el futuro.

(Y, vuelvo y aclaro, no es que esté en contra de comprar casa propia. Estoy en contra de no disfrutar el día a día con lo que hay a nuestro alrededor en este año, este mes, este día y a esta hora).

Por Ana

Que tu hogar cuente una historia, tu historia

manuelita otero

Nos acabamos de mover a un apartamento y decidimos utilizar nuestro sofá “elegante” y más cómodo en la sala donde pasamos más tiempo en familia pues es donde más lo disfrutamos. El sofá es beige y antes de movernos dijimos que no íbamos a llevar comida o bebidas cerca, pero esta regla no duró mucho. Yo fui la primera en quebrarla pues quería poder sentarme y tomarme mi café ahí y, por su parte, mis hijos querían ver televisión y comer snacks.

A veces pareciera que decoramos nuestra casa para nuestros invitados, pero olvidamos que debería ser también cómoda para quienes viven en ella. ¿Cuándo fue la última vez que tuviste una cena con velas, con tus cubiertos “costosos” y con los platos elegantes que solo utilizas para comidas especiales? ¿Qué tan a menudo te sientas en la sala a disfrutar una taza de té? ¿Si escuchas tu música favorita cuando cocinas o te relajas? ¿Por qué pareciera que decoramos nuestro hogar para los invitados en vez de disfrutarla diariamente nosotros mismos?

“Encuéntrate reconociendo lo que te da placer, lo que te hace sentir bien y te alegra.  El acto de separarnos de lo falso, pretencioso o de moda nos abre las puertas de par en par para revelar a la verdadera tú.” Alexandra Stoddard

Nuestro hogar es nuestro refugio, este debería reflejar quiénes somos y lo que disfrutamos.   ¿De qué sirve tener muebles costosos si constantemente estamos preocupados porque nuestros hijos, mascotas o invitados los puedan dañar? Queremos es que nuestra casa nos de paz mental, no que sea una fuente adicional de estrés.

Nuestra casa no tiene que ser grande o elegante, debe ser cómoda y reflejar lo que nos gusta. En nuestra casa debemos tener ciertos espacios en los que nos sintamos tan a gusto y podamos fácilmente sonreír. La diseñadora Joy Cho dice “Tu hogar es tu santuario, debe reflejar las emociones de las que te quieres rodear.” ¿De qué emociones te quieres rodear en tu casa?

Aquí hay unas ideas para disfrutar tu casa aún más:

- Comienza de nuevo: Organiza tu casa a fondo. Lo que no utilizas, no añade valor o simplemente está ocupando espacio sin necesidad, se debe ir. Nos sentimos mejor cada vez que regalamos cosas que no necesitamos y, además, hace que sea más fácil mantener nuestra casa limpia y organizada.

- Rodéate de cosas bellas: A menudo escuchamos que la belleza está en el ojo de quien la ve (Beauty is in the eye of the beholder). Todos apreciamos cosas diferentes y esas cosas son las que debemos disfrutar más a menudo y tener en nuestro hogar. A mí me gustan velas, flores, música, pinturas coloridas y cojines, y eso es lo que me gusta ver cuando camino por mi apartamento. Utiliza las cosas lindas que tienes, comparte tus colecciones utilizándolas o decorando con ellas.

- Disfruta lo que tienes: Come en la mesa utilizando tus platos “elegantes” cada vez que quieras, independientemente de que estés sola o con amigos y familiares. Busca tu lugar especial para relajarte y si no lo tienes, haz uno.  Si trabajas en tu casa, trata de hacerlo cerca de una ventana o de un lugar desde donde puedas tomar tiempo para observar y buscar inspiración. ¿Tienes una chimenea, tina, jacuzzi, sauna, piscina o gimnasio? ¡Utilízalos! Recuerda aprovechar lo que está afuera también. Un balcón, un patio, un jardín o un parque cercano se pueden convertir en una extensión de tu casa.

Mantente explorando para encontrar lo que te gusta hacer y maneras para disfrutar aún más de tu casa.  Recuerda que es tu lugar especial.  Deja que tu casa cuente una historia… tu historia  

Por Manuelita 

Darme Mi Lugar

manuelita otero

Toma un tour alrededor de tu hogar.  Entra a cada habitación y visita los lugares donde pasas más tiempo. Puede ser un área donde compartes tiempo con tus hijos, el jardín, el estudio o la cocina. Después de observar estos espacios en tu hogar, regálate un par de minutos para pensar  ¿Hay un área que consideres solo tuyo? ¿Un lugar escondido donde trabajas, piensas o simplemente te relajas?

A medida que me preparaba para escribir sobre este tema, tomé mi recomendación y lentamente caminé por toda mi casa. Definitivamente hay un poco de mí en cada habitación y me siento feliz en mi hogar, pero me di cuenta  que no hay un lugar que considere solo para mí, donde pueda trabajar, recargar mis baterías o, sencillamente, pasar un rato a solas. Usualmente, trabajo en la mesa del comedor que está llena de montañas de libros y proyectos a los cuales les dedicaré tiempo algún día. Y como siempre tengo varias ideas al mismo tiempo y estoy trabajando en varias cosas a la vez,  podrás imaginar mi desorden. 

Mientras más pensaba en lo que debería escribir, más resuelta estaba en poner en práctica mis ideas; así que decidí crear ¡mi propio espacio! Inmediatamente tomé la decisión, hice lo que siempre hago cuando tengo una idea, fui corriendo a la biblioteca. (Sí, soy chapada a la antigua y me encantan el papel, los libros, los cuadernos, las notas, ¿qué más puedo decir?) 

Una vez llegué a la biblioteca conseguí todos los libros de decoración y diseño que pude cargar, pero pronto me di cuenta que para crear mi lugar especial estos libros no iban a ser la respuesta. Lo que, realmente, iba a necesitar era tiempo a solas en silencio para definir de qué quería rodearme. Necesitaba contestar preguntas como... ¿Qué me llena? ¿Qué tipo de espacios, objetos y luz me hace feliz? ¿Qué ayuda a que mi creatividad fluya? 

Sin embargo,  la visita a la biblioteca no fue totalmente en vano porque encontré un libro llamado A Room of Her Own (Una habitación para ella) de Chris Madden. Este libro está lleno de fotos preciosas de los lugares especiales de varias mujeres. Los espacios son tan diferentes como las mujeres que pasan su tiempo en ellos y eso es precisamente lo que me encanta: La variedad, la originalidad y la huella personal que cada una le da a su lugar. 

Mi lugar especial tiene que ser un reflejo de quién soy. La gente puede que vea un montón de recortes de revistas pegados por todas partes, fotos, libros y papeles en diferentes montañas, pero yo veo proyectos acercándose a su realización... mis sueños en construcción. 

Como si necesitara más incentivo, en el libro Finding Flow (encontrando fluidez) de Mihay Csikszentmihaly leí que la mayoría de las mujeres se sienten mejor en el baño -lejos de obligaciones- y en la cocina -donde se sienten en control-y me dije, “¿Qué? ¿En serio?” Si tal vez estoy en la tina relajándome, de acuerdo con el baño, pero no lo creo si solo estoy escondiéndome y buscando un minuto de silencio.  Y, ¿en la cocina? Me gusta preparar alimentos para mi familia, pero, créanme, puedo pensar en muchos otros lugares en donde me gustaría pasar mi tiempo libre. Ese fue el último empujón que yo necesitaba para empacar “mi oficina” y moverme a mi nueva área creativa. 

Pero, ¿por donde comenzar?

  • Consigue tu lugar: Mira alrededor cuando estés en tu casa y, cuando veas un lugar que podrías hacer tuyo, ¡Tómalo! No tiene que ser grande o elegante. Podría ser un sofá especial, o una esquina, o una habitación pequeña en el ático, o un closet grande el cual puedas convertir en una mini oficina. Lo importante es que sea  tuyo, y ojalá que esté lejos de distracciones. Piensa en lo que sueñas hacer en este lugar… ¿Quieres crear? ¿Inspirarte? o ¿Relajarte y, sencillamente, disfrutar el silencio?
  • ¡Conócete! : Toma tiempo para conocerte. ¿Qué sueñas poder hacer? ¿Qué te gusta mucho? A mí me gustan diferentes diseños, los colores brillantes, las velas, las flores y las fotos. on eso planeo rodearme en mi nuevo lugar especial. Consigue los colores adecuados según lo que quieres. ¿Te inspira el azul del cielo? ¿Te relajan los colores pastel de la playa? o, ¿Prefieres colores vivos que te energicen? 
  • A trabajar: En mi mente mi lugar se ve igual de lindo a los que vi en el libro, pero en realidad ahora se ve como una mezcla de muchas cosas y todo parece estar fuera de lugar. Igual de desordenado a mi oficina del comedor, pero eso no importa. Comienza con pasos pequeños, no gastes en exceso y no olvides tomar fotos para ver el contraste de antes y después ¿No te encantan esos cambios dramáticos que vemos en las revistas? ¡Ahora vas a crear el tuyo! Para hacer el reto aún más interesante decidí que no voy a comprar nada nuevo, no solo para ahorrar dinero sino también para reutilizar, redescubrir y reinventar. Entonces… ¡Crea tu propio reto! 

Como mujeres, pasamos la mayor parte de nuestro tiempo resolviendo problemas en el hogar y en el trabajo. Algunas veces limpiando, manejando, apoyando a nuestra familia y haciendo mil cosas más. Por eso, supongo, que no queremos que nuestra energía, sabiduría y paz se acaben; así que necesitamos un lugar donde podamos renovar nuestra energía, una zona sin estrés donde podamos despertar nuestra creatividad. 

Sé que necesito ser paciente y entender que crear mi lugar especial va a tomar tiempo, pero no importa qué tan desordenado se encuentre en este momento porque cuando entro a mi nueva oficina me siento feliz sabiendo que es mi espacio.

Por Manuelita