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Buen provecho

¡A hornear!

manuelita otero

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Me encanta comer, me gusta cocinar, pero si algo no puedo hacer es hornear. No es que no me guste, es que simplemente no lo hago bien. Estas últimas semanas me he sorprendido a mí misma porque he estado buscando en Pinterest recetas para hornear, especialmente tortas que, por cierto, son mi debilidad. Yo horneo tal como como hago todo lo demás en mi vida: busco varias recetas y todas se ven tan buenas que comienzo varias al mismo tiempo y a mitad de camino se me ocurre ajustarles ciertos ingredientes o, simplemente, me rehuso a seguir la receta; entonces empiezo a decirme cosas como “después de todo, mi torta realmente no necesita toda esa mantequilla o toda esa azúcar, ¿cierto?”  Luego al sacar mis tortas del horno, ¡ups! parecía que sí necesitaban los ingredientes de la receta y lo noto claramente cuando mis tortas no se ven como las de la foto. En más de una ocasión me he prometido a mí misma que no voy a hornear más, pero aquí estoy de nuevo, simplemente me rehuso a darme por vencida. Un pedazo de torta recién horneada con una taza de café es algo que vale la pena.

Una amiga me explicó que al hornear es importante seguir las instrucciones al pie de la letra, por lo menos para quienes están comenzando. Parece que hornear es una ciencia muy exacta, una maravillosa reacción química y una perfecta fusión de ingredientes. La cantidad exacta de azúcar, de harina, de mantequilla y hasta el tiempo exacto para mezclar todos los ingredientes.  En mi opinión, demasiadas cosas para tener en cuenta, por eso es tan difícil. Simplemente yo no soy buena siguiendo instrucciones, no porque sea una rebelde o porque me gusten los problemas, lo que pasa es que creo que soy un poco impulsiva y de pronto algo impaciente. Si la receta me dice que tengo que batir la mezcla por una cierta cantidad de tiempo, yo creo que la mitad es suficiente. En medio de una receta decido cambiarle el sabor a la receta original y, por ejemplo, le añado café o coco para variar las cosas. Hornear también requiere tiempo y preparación. Hay ingredientes que no se pueden reemplazar con otros, entonces es más difícil improvisar, hay que planear con anterioridad, lo que definitivamente no es mi fuerte.

A medida que mezclo la masa para mi nueva creación pienso que de pronto no es que sea mala haciendo tortas y panes, simplemente mis habilidades al hornear reflejan mi estilo de vida: imperfecto, incierto, no planeado, siguiendo más una pasión y un amor por la vida que esperando que todo sea una receta con medidas exactas y planes perfectos, algo que no se puede describir en cinco pasos. Creo que a veces queremos un plan exacto, una descripción de cada paso y queremos saber qué viene a continuación, qué sigue y así poder prepararnos y, no solo eso, también queremos que casi todo ocurra lo más rápido posible, pero así no funciona la vida. Cada uno de nosotros tiene un camino específico -una vía única y muy especial- y muchas veces diferente a la de los demás. El éxito puede ser una cosa para ti y algo totalmente diferente para mí. Todos somos seres únicos, necesitamos hacer lo que nos hace felices y vivir para lo que hemos sido creados.

Mis tortas puede que no se vean como las de las fotos en las recetas que sigo, pero les puedo asegurar que nos hemos comido con gusto cada cosa que he horneado. Así como en mi vida, me encanta el proceso, el reto, la expectativa, y la posibilidad de hacer algo rico.

Manuelita   @manuelitaotero

P.D. Si tienes buenas recetas, me encantaría ensayarlas, prefiero que sean fáciles y, por si no lo he mencionado, amo las tortas y  el café. Una mezcla de los dos sería lo mejor.

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El “simple” acto de comer

manuelita otero

¿Te acuerdas lo que comiste ayer en la noche? ¿Qué tan a menudo comes a las carreras sin prestarle atención a lo que estás comiendo? A veces no estoy tan consciente de lo que hago durante mis comidas como sé que debería estarlo. Me encanta comer, me encanta la comida, pero algunos días hay tanto por hacer que la hora de comidas se convierten en el momento perfecto para planear las diferentes actividades del día en vez de ser el momento para simplemente comer.  

Prestar mi total atención al momento de comer no es nada nuevo que quiera hacer, lo he pensado y he tratado de tenerlo en cuenta a menudo, pero nunca con la perspectiva que Leo, una amiga, me dio después de una cirugía que tuvo. Así es como ella lo explica:

“La vida está llena de oportunidades para aprender y ser creativo. Hace algunas semanas tuve una cirugía que por su complejidad fue realizada a través de la nariz. Todo salió muy bien, lo único no tan bueno fue que mi sentido del olfato quedó bastante disminuido, por lo que también se alteró mi sentido del gusto. No sentía el sabor de los alimentos, me daba igual comer una arroz chino que un arroz normal, el pollo a las finas hierbas no me sabía a hierbas, el helado no me sabía a dulce y así sucesivamente. Esta situación me desanimó un poco pues no iba a poder disfrutar de las comidas ni iba a poder saborear una infinidad de sabores. Entonces me dije a mi misma: tengo que hacer algo, pues recuperar el sentido del gusto me va a tomar tiempo y no puedo sentirme baja de ánimo durante tanto tiempo, así que me dí a la tarea de apreciar otra cosa a la hora de comer: la textura de los alimentos. Yo solía comer relativamente rápido así que muchas veces no alcanzaba siquiera a distinguir a qué sabía lo que me estaba comiendo ni alcanzaba a deleitarme con los diferentes sabores; simplemente pasaba entero. Entonces decidí empezar a experimentar con la textura de los alimentos, a sentir lo que me estaba llevando a mi boca: la jugosa pulpa de la piña, la sensación crujiente de unas papas fritas, la textura cremosa de un postre, la suavidad de un pan recién horneado, la jugosa textura de un lomo, entre otros. Ha sido un ejercicio interesante y enriquecedor porque he aprendido a valorar otras cosas al comer y he podido dejar en un segundo plano el hecho de no poder percibir en su totalidad el sabor de lo que como.”

Me encanta como Leo convirtió una mala situación en algo positivo y una lección para todas nosotras. Aunque seguramente hemos escuchado el dicho “no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes” muchas veces no valoramos las cosas “simples” de nuestra vida -cuando esas cosas son realmente lo que enriquece nuestro existir- y no nos damos cuenta de su valor hasta que las perdemos.

Mi amiga me recordó lo que vale tomarme un tiempo tranquilo para comer, y la importancia de disfrutar y ser agradecida con cada bocado. Mindful eating es disfrutar el momento, aprender a silenciar nuestras mentes mientras comemos aunque estas quieran andar a mil por hora y, finalmente, permitirnos ese momento para renovarnos y reposar un rato sin sentirnos culpables. Mientras más lo hagamos, más fácil será, hasta que disfrutar la comida sin afanes se convierta en un hábito, una feliz respuesta al simple acto de comer.

Manuelita @manuelitaotero  

 

Adiós a la dieta

manuelita otero

Parece que cada día hay una nueva dieta de moda. Las personas parecen estar buscando comidas “milagrosas” cuando dichas comidas puede que ya están en nuestras manos y no lo hemos notado. Estoy hablando de alimentos naturales y simples, y del poder que hay en saborear y disfrutar cada comida. La obsesión con el peso tiene que parar, y no me refiero a que nos dejemos llevar y comamos todo lo que queramos. Quiero decir es que necesitamos tomar decisiones sabias cuando de comida se trata, no porque queramos ser talla “0” sino porque queremos tener una vida llena de buenos años y no un tiempo aquí en la tierra con enfermedades que pudieron haber sido prevenidas si hubiéramos tenido autocontrol y la motivación suficiente para cuidarnos un poco más.

Buscamos soluciones en los lugares equivocados. Creemos en las nuevas dietas y con orgullo seguimos al pie de la letra sus instrucciones y compramos sus comidas. Todo esto para que al final sólo sintamos decepción porque después de unos meses hemos ganado de nuevo el peso que perdimos con la dieta de moda. Hay muchas razones por las que las dietas no te ayudarán a lograr el tan anhelado “antes y después” ya que son soluciones temporales a una situación que nos exige mirar a largo plazo. Las dietas restrictivas pueden ser dañinas para ti porque hacen que tu cuerpo se adapte a un bajo consumo de calorías. El cuerpo se da cuenta del cambio radical que hubo y se adapta haciendo el metabolismo más lento, lo que hace que perder peso luego sea mucho más difícil. Las dietas ayudan a perder peso por un tiempo, pero la única forma para lograr un impacto real en la salud es cambiar nuestro estilo de vida.

¿Quieres un estilo de vida más saludable?  

  • Comienza donde estás: Analiza por qué a veces comes más de lo necesario. ¿Tienes hambre o estás nerviosa, cansada, aburrida o ansiosa?

  • Haz un plan a largo plazo: Primero define metas realistas para cada semana. Ten en cuenta tu horario, tus hábitos, tu tiempo y piensa qué podrías realmente cambiar hoy para acercarte a una vida más saludable.  Haz que funcione para ti, pero sé honesta con los objetivos de tu reto; hazlo por ti. Haz cada meta un poco más difícil cada semana para que vayas viendo avances significativos.

  • Haz algo cada día: Toma un paso diario hacia tu meta. Reemplaza malos hábitos con buenos. Pon atención a lo que comes y haz pequeños cambios diarios. Toma decisiones conscientemente e intencionadas. No va a ser fácil, pero tú tienes el poder de decidir lo que comes.

  • Desayuna: ¡No hay excusas! Si tienes una mañana muy ocupada, deja algo listo desde la noche anterior o despiértate 10 minutos más temprano. Tu cuerpo, para ser saludable, necesita desayunar. Comienza el dia con el pie derecho y desayuna

  • Prepárate: Si te da hambre a menudo, ten comida a la mano. Si no estás preparada con comida saludable, vas a querer parar en el primer lugar que veas o si alguien lleva comida chatarra al trabajo vas a comerla sin pensarlo mucho porque tienes hambre.

¡Actúa con determinación! ¿De verdad quieres ser más saludable? ¡Entonces hazlo! ¿Qué te está frenando? Haz lo que puedas con lo que tienes. Saca tiempo para hacer ejercicio y busca formas para mantenerte en movimiento durante el día. Sé fuerte cuando tengas que tomar la decisión de no comer cosas que no son buenas para ti y, lo más importante, quiérete y respétate en el proceso.

Manuelita

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Cocinar rico en casa no tiene que ser demorado ni complicado

manuelita otero

Me encantan las comidas largas que toman su tiempo, que están llenas de carcajadas con amigos y familia  y que,  por supuesto, tienen platos deliciosos. Muchos de mis recuerdos favoritos han sido creados alrededor de una mesa. A veces no invito amigos o familiares con la frecuencia que quiero porque muchas veces creo que no hay el tiempo suficiente para preparar y compartir comidas especiales. Sin embargo, quiero recordar que preparar algo especial, así sea solo para mí, no tiene por qué tomar tanto tiempo ni ser algo complicado.

Cocinar en casa para una persona ocupada es todo un reto, así que quiero compartir contigo algunos tips que pueden ayudar un poco. De pronto algunos ya los pones en práctica o, de pronto, tienes otros que podrías compartir en la sección de comentarios y así podemos ayudarnos mutuamente a preparar platos deliciosos en menos tiempo.  

Organiza tus recetas: A veces tenemos mucha información valiosa, pero no podemos encontrarla cuando más la necesitamos. Define la mejor forma para organizar tus recetas. ¿Prefieres tenerlas todas online separadas por tipo de comida? ¿O te parece mejor idea tener libros, folders o cajitas especiales para recetas cerca a tu cocina? Escoge lo que sea mejor para ti.

Planear es clave: Piensa en tus comidas con algo de anticipación. Haz un menú semanal o, si quieres, mejor aún, uno mensual. Una vez lo tengas listo puedes incluir los ingredientes en tu lista de mercado regular y así no tendrás que ir con mucha frecuencia de compras lo que, seguramente, te ahorrará tiempo y plata. Saber qué vas a preparar con anticipación es la mitad del trabajo.

A nosotras nos gustan estos planificadores de menús para organizar los menús semanales y así facilitar las compras, uno es de Bakedbree.com y el otro de Cut and Create:

http://bakedbree.com/wp-content/uploads/2012/08/meal-planner-2010.pdf

http://jannawilson.typepad.com/files/weeklymenu.pdf

Relájate al cocinar: Una vez estés cocinando, pon música que te guste y prepárate para crear.  ¿Por qué no hacer del momento en el que cocinas la oportunidad perfecta para relajarte después de un dia muy ocupado?

Sé práctica a la hora de la preparación:

- Comienza a hervir agua inmediatamente comiences a cocinar. Poner una tapa sobre la olla ayuda a agilizar el proceso.

- Si necesitas el horno, haz que se caliente mientras mezclas los ingredientes.

- Limpia y corta todos los vegetales al mismo tiempo.

- Utiliza tijeras de cocina para cortar la carne.

- Si necesitas ajo, jengibre o pimientos; puedes cortarlos todos a la vez.

- Si necesitas mantequilla derretida -pero olvidaste sacarla a tiempo- ráyala y se derretirá más rápido.

- Saltear la comida es una buena opción para preparar delicioso platos rápidamente porque se trata principalmente de usar carnes y vegetales cortados en pequeños pedazos lo que agiliza el proceso de cocción.

- Utiliza ollas pandas y anchas.

Y cuando llegue el momento de preparar comidas especiales piensa un poco fuera de lo común. Por ejemplo, si quieres invitar amigos a una cena especial, pídele a cada uno que traiga parte de la comida. ¿O por qué no hacer algo típico de desayuno para la comida simplemente por variar las cosas? ¿ O qué tal si cada persona que vive contigo escoge un día especial para preparar su plato favorito?. Utiliza también  “guardados” del día anterior y haz un delicioso calentado; haz una comida sólo de entradas o escoge algunos ingredientes principales al azar.

Opciones hay muchas, inventa la tuya para hacer comidas especiales cuando así lo desees. Puede que vivamos más ocupados de lo que nos gustaría, pero siempre hay formas de hacer platos deliciosos en casa sin que tengas que invertir demasiado tiempo.

Manuelita | @manuelitaotero 

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Comer no es sólo cuestión de apetito

manuelita otero

National Geographic tiene un programa tremendamente interesante acerca de cómo funciona nuestro cerebro, se llama Juegos Mentales. En el capítulo que vi esta semana nos contaban cómo el cerebro nos engaña y a la vez nos alerta a la hora de comer o de comprar alimentos, porque tiene en cuenta la apariencia de la comida. Con varios experimentos y entrevistando a los que saben del tema, llegaron a conclusiones como que los colores vibrantes, especialmente las gamas de rojos y amarillos son más atractivos para nuestro cerebro cuando compramos los productos en el supermercado. De allí que, por ejemplo, muchas empresas decidan teñir la mantequilla de amarillo, así su color original sea blanco o gris.

Todo este tema de la apariencia de la comida, más allá de los trucos y maniobras que pueda hacer nuestro cerebro, me hizo pensar en lo rico que es sentarse a comer cuando la comida está bien servida en un ambiente agradable -y ojo esto no quiere decir necesariamente con lujos o en ambientes ostentosos-.

Tengo una tía que es muy detallista con sus cosas y eso siempre me ha parecido inspirador. Ella se fija en cada detalle de su casa, de sus cosas, de su ropa, sin que sea una persona complicada. Siempre me ha llamado la atención cómo - y sin exagerar en pequeñeces- ella presta atención a la forma en que se sirve la comida y se pone la mesa en su casa, independientemente de si la comida es un sandwich de queso o es un gran plato gourmet. Incluso recuerdo que cuando yo era niña y viajaba a su casa en vacaciones, me encantaba verla preparar y servir las ensaladas por el buen gusto y el cariño que les ponía, y esto hacía que las ensaladas se vieran provocativas y deliciosas - y eso que cuando uno es niño no es precisamente el más fan de las verduras-.

Hoy, 20 años después de mis vacaciones habituales en Medellín, sigo disfrutando cada visita a su casa porque de verdad da muchísimo gusto sentarse a la mesa y ver que cada detalle es importante. Todo se ve bien servido, lindo y coqueto sin que exista mayor misterio ni complicación. Uno, aparte de comer rico, come con gusto. Y creo que de eso precisamente es de lo que se trata: de comer con gusto. ¿Qué sentido tiene que invirtamos una platica significativa en la zona gourmet de los supermercados o en verduras orgánicas o en vinos y condimentos de moda si finalmente terminamos sirviendo todo “a las patadas”? ¿Qué sentido tiene que nos matemos trabajando si no nos regalamos tres minutos para poner lo que nos vamos a comer de una manera atractiva y agradable para nuestros propios sentidos?

Creo que hay mucho de cierto cuando se dice por ahí que “todo entra por los ojos”. Y podría asegurar también que hasta comemos de mejor genio y en un mejor mood  si nos sentamos y vemos un plato de comida bien servido, una mesa bien acomodada y uno que otro detalle que nos recuerde que somos importantes en todo momento y que merecemos cosas buenas y bonitas sin importar si estamos solos o acompañados.

Muchas veces es cuestión de regalarse unos minutos y hacer cosas sencillas como: poner un individual limpio y derechito; una servilleta linda y bien doblada; escoger una taza antojadora para la fruta o verdura; tener un par de flores cerca del lugar donde comemos; ponerle una rodaja de limón bien cortada al agua que nos tomamos; quitar un poco el desorden que haya cerca; decorar nuestro arroz o carnes con alguna hierba fresca que nos guste. En fin, cuestión de detalles, cuestión de coquetería para conquistar no sólo el estómago sino también el corazón.

Ana

¡Escoge el poder de las frutas!

manuelita otero

Por alguna razón las frutas no son lo primero en lo que pienso cuando tengo hambre. Me gustan, sí, pero en vez de comer frutas casi siempre como otras cosas menos saludables para satisfacer mi hambre.

Me he estado dando cuenta que últimamente no estoy haciendo cosas que debería hacer, y creo que no las hago porque no es tan “natural”. Esto me ha hecho pensar en la importancia de prestar mi atención plenamente a las cosas en mi vida, incluso a algo tan sencillo como comer una fruta. Y, como quiero disfrutar de todos los beneficios que las frutas ofrecen, he decidido proponerme comer más frutas. ¿Quieres tú también comer más frutas? Aquí te dejo unas ideas que son útiles y fáciles de poner en práctica:

-Úsalas como decoración en casa: Haz fácil que todas las personas de tu casa puedan tomar una fruta al salir. Las manzanas, por ejemplo, son ricas en fibra y su piel contiene quercertina que es un antioxidante que puede prevenir los ataques al corazón. Si quieres sentirte llena por más tiempo, cómete un banano que no solo baja tu presión arterial sino que además es una de las mejores fuentes de almidón resistente que te hace sentir satisfecho e incluso puede ayudarte a quemar grasa.

-Come de un plato lindo: No tienes que esperar a tener visita para prepararte una linda taza o plato de naranjas y así ayudar a tu sistema inmunológico a estar fuerte y a la vez añadir fibra, potasio, calcio, ácido fólico y otras vitaminas, como la B. Come granadas para obtener antioxidantes o papaya por su vitamina  C y sus vitaminas A y E.

-Úsalas para un smoothie: Puedes preparar un smoothie con frutas frescas o añadir a tu bebida favorita baya de acai en polvo para obtener antioxidantes.

-Haz de las frutas un snack completo: Si tienes hambre, come uvas, por ejemplo, que ayudan a mantener tu corazón saludable porque ayudan a bajar el colesterol, o prepárate un bowl de melón para tener la piel radiante.

-Añade frutas a tus ensaladas: Las frutas, por lo general, añaden color y nuevos sabores a las ensaladas. Añade arándanos para mejorar las funciones de tu cerebro, fresas para obtener vitamina C y ácido fólico; aguacate para bajar los niveles de LDL (colesterol malo).

-Prepararlas como un acompañamiento en la comida principal: Utiliza tomates para completar tu comida, están llenos de un antioxidante llamado Lycopene, y tienen altos niveles de vitamina C, potasio y fibra.

-Refréscate durante el verano: Prepara aguas frescas hechas de sandía para obtener Lycopene, vitaminas A y C.

-Decora tu yogurt o tu cereal: La fruta no solo hará que tu comida se vea más interesante sino que también va a saber muy bien. Añade moras para obtener fibra y antioxidantes y para prevenir enfermedades cardiovasculares, cáncer y osteoporosis.

-Añade fruta a tus comidas: El mango o la piña en un styr-fry añaden un sabor especial y aportan vitamina C y bromelina que ayudan con la digestión.

Aprovechar el poder de las frutas es más fácil de lo que parece cuando prestamos atención a lo que comemos. Los malos hábitos, ya estén relacionados con comida o con cualquier otra cosa, parecen colarse lentamente en nuestras vidas y, cuando menos lo pensamos, notamos que ya hacen parte de nuestra rutina. Pero no tiene que ser así. Cuando tomamos decisiones pensando conscientemente no sólo en lo que queremos ahora sino también en lo que queremos después, es más fácil tomar las decisiones correctas. Disfruta el poder de las frutas, con un mordisco a la vez.  

Manuelita

Parte de esta información ha sido tomada de: http://www.health.com/health/gallery/0,,20606331,00.html

RECETA  ENSALADA DE FRUTAS

Hay una receta ideal para cualquier momento porque es sencilla, rica y no requiere ingredientes complicados. Consistente en usar las frutas que tengas en casa sin tener que ir al súper mercado. Ingredientes:

  • Frutas en buen estado.
  • Miel.
  • Limón.
  • Arándanos secos (no indispensables)
  • Albahaca (no indispensable)
  1. Prepara la ensalada 1 hora antes de servirla para que la fruta esté al clima, la ensalada jugosa y en buen estado sin que se hayan oxidado las frutas más delicadas. Deja la ensalada tapada en un lugar lejos del sol. Si la vas a preparar con más tiempo de anticipación, es mejor guardarla en la nevera.
  2. Selecciona, de acuerdo a la cantidad de ensalada que quieras hacer, algunas frutas que tengas en casa que estén en buen estado. Tratando de que la cantidad sea similar por cada fruta.
  3. Pica las frutas que escogiste en pedazos pequeños.
  4. Revuelve las frutas picadas.
  5. Agrega limón y miel al gusto.
  6. Para decorar puedes ponerle albahaca (puede ser en trozos pequeños, ojalá cortados con la mano) y rociar algunos arándanos deshidratados para darle color.   
  7. ¡Disfrútala!  

Saborea el mundo

manuelita otero

Hay ciertas ciudades que hacen que todo sea más especial. Nueva York es definitivamente una de ellas. Durante una visita que hice hace unas semanas disfruté muchísimo de su encanto porque decidí “vivirla” sin carreras. Sabía que los pocos días que tenía no serían suficientes para hacer todo lo que quería, entonces acepté esto antes de viajar y decidí sencillamente disfrutar sin tener que absorber todo, dejando así que las cosas fluyeran.

No tener casi nada planeado resultó ser el mejor plan porque al perderme caminando por las calles de Nueva York tuve la oportunidad de saborear la ciudad (me rehusé a utilizar un mapa y verme como turista). Y en esa “aventura”, una de las cosas que más disfruté fue la comida en cada esquina, comida deliciosa de todas partes del mundo. A medida que caminaba pasando los food trucks y los diferentes barrios, me deleité viendo cómo la comida de cada área cambiaba simplemente caminando un par de cuadras… Fue una experiencia inolvidable que me recordó lo mucho que me gusta la comida de diferentes regiones.

Estas largas caminatas definitivamente despertaron en mí algo que he querido hacer desde hace algún tiempo: aprender más sobre los platos típicos de cada región. La comida cuenta una historia y es tan gratificante comer algo y poder apreciar sus raíces y los motivos por los que ese plato es como es y además tomarse unos minutos para pensar que de pronto esa receta ha pasado de generación en generación manteniendo muchas tradiciones vivas. Quiero tomar tiempo para saborear un buen plato. Aquí les dejo algunas ideas de cómo pienso lograrlo:

- Cocinando recetas que estén fuera de mi zona de confort y utilizando ingredientes que de pronto no sean muy familiares para mi.

- Probando comidas diferentes, restaurantes diferentes, platos diferentes. En fin... probando cosas nuevas cada vez que pueda, comenzando con el país en donde vivo y aprendiendo sobre comidas de diferentes áreas.

- Enseñándoles a los chiquitos cercanos a mí a comer comidas diferentes desde pequeños. Ellos lo agradecerán en un futuro.

- Viendo programas de cocina que me inspiren.

- Sentándome con amigos y seres queridos a comer. De verdad sentándome a comer, sola o acompañada. Es decir, sin tanto afán, sin celular cerca, tratando sólo de concentrarme en saborear lo que estoy comiendo.

- Respetando los platos diferentes. Lo que para mi puede saber terrible, para alguien más puede ser especial y delicioso.

- Evitando los estereotipos... no toda la comida asiática es china, no toda la comida británica es mala y no toda la comida india es picante.

- Aprovechando mi amistad con personas de otros países para preguntarles sobre sus platos típicos y, por qué no, cocinando con ellos de vez en cuando.

- Y si voy a viajar, voy también a leer sobre la comida de mi destino para aprender un poco más sobre su cultura.

Definitivamente no podemos permitir que las carreras del día a día se interpongan en el arte de disfrutar una comida. Hoy en día hay acceso a tanta información que también hay muchas oportunidades para aprender sobre la historia detrás de los platos que tenemos en frente nuestro.

Si quieres saber qué comidas disfrutamos en Nueva York con mi hija Nikka, visita este link con un blog que ella escribió acerca de nuestra pequeña aventura gastronómica: http://www.myclosetetc.com/blog/2016/7/16/a-foodie-in-new-york

¿Estás lista para probar los sabores del mundo? ¡Disfruta el viaje!

Manuelita

 

Amar tu cuerpo es más que una tendencia en redes sociales

manuelita otero

¿Cuántas veces te has sentido culpable por algo que comiste o porque no te pudiste levantar temprano para hacer ejercicio? Muchas veces cuidadosamente diseñamos un buen plan de ejercicio acompañado de un menú nutricional, pero simplemente no logramos comenzar. ¿Qué tal si la razón no es que no podamos dar ese primer paso, sino que no estamos en el punto de partida?

Para poder comenzar desde el principio, necesitamos una página en blanco, pero muchas veces cuando queremos comenzar una vida más sana esa “página en blanco” está manchada con el pasado. Puede que en nuestra cabeza haya afirmaciones del pasado como “nunca he logrado comer saludablemente” o “no me puedo comer solo una galleta”. ¿Cómo puedes comenzar un nuevo reto si tu mente ya está decidida a que no puedes hacerlo? A veces para tener un comienzo nuevo lo primero que necesitas hacer es perdonarte. Dejarlo ir todo: la crítica, los errores del pasado, la forma negativa como has tratado tu cuerpo, los días que en vez de ir al gimnasio te sentaste a ver televisión... ¡Todo!  

Cuando dejas lo negativo atrás y de verdad te perdonas, puedes cambiar esa culpabilidad y dejar que se convierta en amor propio. Amar tu cuerpo es más que un hashtag de moda o una persona famosa hablando sobre el tema. Para amar y cuidar tu cuerpo tienes que ir más profundo porque es una experiencia muy personal en la que finalmente te enfrentas a ti misma, viendo lo bueno y lo malo.

¿Quieres poner en práctica el auto-perdón cuando se trata de comida y vida saludable? Estos pasos te pueden ayudar:

Ve profundo: Se honesta contigo misma; ve a la raíz del problema. No ganas nada si te mientes a ti misma. Acepta que no eres perfecta y que hay cosas en las que tienes que trabajar, pero celebra que vas por el camino correcto.

Habla: A veces amarse a sí mismo no parece ser suficiente pues estamos bombardeados con tanta negatividad que es fácil olvidarlo. Para resolver este problema háblate positivamente durante todo el día.  No seas tímida, tú lo vales.

Busca soluciones: Puede que estés tan enfocada en el problema que inviertes toda tu energía en él, en vez de analizar las posibles soluciones. Siempre vas a tener problemas, identifícalos y enfréntalos, pero no pases todo tu tiempo pensando en ellos.

Haz un plan: Una vez hayas identificado las causas de tus problemas, define una estrategia para atacarlas. Se realista, conócete a ti misma, busca formas para evitar tus debilidades y distracciones. Tú estás en control de tu vida, no la comida, no el mercadeo, no tus amigas, no las excusas.

Disfruta el viaje: Tener un estilo de vida saludable es un proceso, así que prepárate para un largo camino y asegúrate de disfrutarlo. Celebra pequeños pasos en la dirección correcta y revisa tus planes y metas a menudo. Ama tu cuerpo y has lo que es correcto, no por otros sino por ti.

Por Manuelita

¡Todo el mundo tiene su plato estrella!

manuelita otero

¿Alguna vez has buscado en Pinterest o en diferentes libros de cocina recetas en el último minuto antes de tener invitados en tu casa? A veces hacemos nuestra vida un poco más complicada de lo que debería ser. ¿Quién dijo que era buena idea intentar nuevas recetas al tener invitados? 

Hace unos años me ponía muy nerviosa cuando invitaba amigos a comer a mi casa, buscaba recetas que se vieran bien y fueran fáciles de preparar, pero como no estaba segura de cómo saldrían, siempre terminaba preparando dos platos principales para estar segura. Me alegra tanto que con el tiempo viene la experiencia y la confianza, así que ahora cuando tengo invitados sé que prepararé guacamole que, aunque no es un plato principal, me permite fácilmente crear una comida rica alrededor. Así estoy tranquila porque sé que esto es lo que mis amigos quieren. Es más les gusta tanto el guacamole que no ven la hora de que yo llegue con él... se ha convertido en mi fortaleza culinaria.  

Enfocarnos en nuestras fortalezas culinarias es algo que nos da paz, eficiencia y nos ayuda a disfrutar lo que estamos haciendo. Cuando preparamos una comida para compartir, no estamos solo alimentando a nuestros amigos, queremos hacerlos felices y también nos estamos poniendo en un lugar vulnerable porque todos pueden juzgar lo que hemos preparado. Ahora, si cocinar es nuestra fortaleza eso no es un problema, pero si no somos “buenos” en la cocina o no conocemos nuestras fortalezas, entonces este tema se puede convertir en algo delicado para nosotros. La buena noticia es que con práctica podemos encontrar ese plato especial que nuestros invitados van a disfrutar. Encontrarlo puede ser un proceso, pero uno divertido.

Mi hija está comenzando ese proceso y estamos disfrutando a su lado pues tenemos la oportunidad de probar lo que va preparando. Como a ella le gusta la comida asiática, decidió especializarse en ese tipo de comida. Su primer intento fueron sesame noodles, los escogió porque eran los noodles más fáciles de preparar y tenían pocos ingredientes. Según ella, “era un plato fácil de no fallar”. La primera comida fue… ummm ¿cómo lo podría decir? digamos que yo estaba contenta de no tener que cocinar y que en nuestra casa estábamos felices de verla hacer algo nuevo, así que felicitamos a nuestra futura chef y la animamos para la siguiente semana. 

En esa nueva oportunidad ella preparó el mismo plato, pero esta vez estaba delicioso y la cocina quedó con un aroma increíble que nos dejó a todos atónitos. Ella estaba feliz cuando nos vio disfrutar su creación y nos confesó que después del primer ensayo se sintió tan mal que quería darse por vencida. La siguiente semana decidió tomar un reto nuevo y trató de preparar algo diferente, un arroz frito que le quedó delicioso, y la semana que siguió salió de la cocina triunfante con una sopa increíble: la perfecta combinación de leche de coco y jengibre. Cocinar cada semana se ha convertido para ella en una deliciosa oportunidad para aprender y compartir. Ahora a todo el mundo le cuenta con orgullo sobre sus experiencias culinarias.

Encontrar tu plato estrella es más que simplemente cocinar, es más que comida. Yo pasé tantos años pensando que no podía cocinar y evitando que amigos y familia vinieran a visitarnos para comer porque estaba apenada y angustiada por lo que iba a preparar. Ahora sé que todo el mundo puede preparar un plato delicioso. De pronto tome un poco de tiempo descubrir tus fortalezas en la cocina, pero con un buen grupo de amigos puedes compartir este viaje culinario y, además, disfrutarlo.

Por Manuelita

Recetas en Pinterest:

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Y esos propósitos de año nuevo, ¿cómo van?

manuelita otero

¿Hiciste propósitos de año nuevo? Si los hiciste, ¿cómo van? Este es el momento perfecto -mitad del año- para analizar cómo van las cosas: ¿Has vivido estos meses como lo tenías planeado? ¿Has mejorado en las áreas que querías mejorar y has hecho los cambios que te acercarán a tus metas? Cada día parece pasar tan rápido, pero si tomamos un momento podremos ver si estamos caminando en la dirección correcta.

Según un estudio de la Universidad de Scranton en Pennsylvania y del Journal of Clinical Psychology, el 45% de los norteamericanos usualmente hacen propósitos de año nuevo. Los tres más comunes son: Perder peso, ser más organizados y gastar menos. Según el estudio, el 8% de los que hacen los propósitos los logran. No es fácil alcanzar una meta, especialmente si es algo tan grande que involucra muchos aspectos de nuestra vida, pero de pronto el problema no es el tamaño de nuestra meta, sino la estrategia que usamos para alcanzarla.

Tomemos el propósito más común: perder peso. Hagamos la meta aún más completa y digamos que es tener un estilo de vida más sano. En medio de nuestra emoción de año nuevo y del deseo de mejorar, declaramos el propósito sin pensar lo que necesitaremos para lograrlo y sin trazar un plan. Nos esforzamos, dejamos de comer ciertas comidas, hacemos ejercicio, pero cuando no vemos los resultados que esperamos nos desanimamos… No dejes que la frustración te haga darte por vencida, lee estas ideas y define tu propio plan para de verdad poder alcanzar tu meta:

Se realista: Las fotos de “antes y después” son maravillosas cuando son verdaderas, pero muchas veces pueden ser malinterpretadas porque nos dan la falsa idea de que los resultados grandes pueden alcanzarse fácilmente. La foto no nos muestra el proceso por el que esa persona tuvo que pasar. Las cosas que valen la pena requieren tiempo, sacrificios y decisiones que no siempre nos van a hacer sonreír, por lo menos no en el momento en el que las estamos tomando.  Se realista, ten presente que lograr tu meta va a ser difícil y va a requerir disciplina y decisiones difíciles, pero está bien porque tú puedes.

Mantente en movimiento: Si quieres perder peso y mantenerte en forma, incluye movimiento en tu día.  Parquea un poco más lejos de lo normal cuando vayas a un almacén, toma las escaleras, juega con tus hijos, utiliza las técnicas correctas al limpiar la casa para convertir ese tiempo en una sesión de ejercicio, pasa más tiempo afuera en la naturaleza, apaga el televisor y deja a un lado los aparatos electrónicos. También necesitarás un tiempo definido para hacer tu rutina de ejercicios. Lo bueno es que todas estas actividades te mantendrán llena de energía durante el día.

Se creativa: Ser saludable es divertido, así que se creativa y hazlo parte de tu vida.  Qué tal convertir la próxima “noche de chicas” en un “día de chicas” y explorar juntas un parque cercano. ¿Por qué no hacer más comidas en casa? A veces, es más fácil y divertido. Además, deja que tu familia te ayude escogiendo una receta saludable dejando que ellos la preparen. Incluso los niños pequeños pueden ayudar - claro, con la supervisión de un adulto- y créeme, los niños aprenden muchísimo al cocinar y usualmente se comen todo lo que preparan.

Observa tus señales: Conócete, si sabes que a ciertas horas del día te antojas de comida poco saludable, asegúrate de haber comido algo saludable antes. Si sabes que cuando te da hambre comes lo primero que ves, mantén snacks saludables a la mano. Si sabes que tu cuerpo requiere comer porciones pequeñas a menudo, prepárate. Si sabes que cuando estás triste, nerviosa o distraída comes ciertas comidas poco saludables, presta atención a lo que estás comiendo y  a la razón de por qué lo estás haciendo... ¿Tienes realmente hambre o estás permitiendo que tus emociones dicten lo que comes? No dejes que todas estas cosas te tomen desprevenida, prepárate.

Define tu camino: Cambiar hábitos alimenticios es un proceso que toma tiempo. No te des dos semanas para alcanzar un logro gigante. En cambio, determina un tiempo realista y establece los pasos necesarios para alcanzar y disfruta el viaje. Define fechas para cada paso y celebra cada logro. Cuando la meta es un proceso interno, los efectos durarán, se convertirá en un estilo de vida y las buenas decisiones se convertirán en hábitos. Tú decides el destino, tú decides el camino y tú lo sigues. Finalmente, es tu viaje.

Seré honesta, lograr un estilo de vida saludable no es siempre fácil. A menudo me digo a mi misma que quiero ser una mujer fuerte y estar en forma sin importar mi edad y sé que lo puedo lograr, pero a veces soy consciente de que no estoy haciendo suficiente para lograrlo. Ahí es cuando me pregunto: “¿Qué tanto lo quiero?” Si quiero poder en un futuro -y me refiero a un futuro aún muy lejano- correr detrás de mis nietos y viajar sin problemas, necesito prepararme ahora. Pero en mí ahora a veces estoy tan ocupada y cansada para hacer lo que debería hacer, que se me olvidan mis prioridades. En nuestra vida debemos mantener equilibrio constante. Sacar tiempo para nosotras debe ser una prioridad precisamente para poder mantener ese equilibrio.

Alcanzar nuestras metas es un proceso en el que cada decisión cuenta. Cada logro -grande o pequeño- debe ser celebrado. ¿Cuáles son entonces tus propósitos? Si de verdad quieres alcanzarlos y te preparas, lo lograrás porque tú puedes.

Por Manuelita

¡Adiós estrés, hola visita!

manuelita otero

¿Alguna vez has esperado por meses o semanas la visita de alguien muy especial a tu casa? ¿De un hermano o amigo que no ves hace rato porque tal vez se fue a vivir a otro país? ¿No te gustaría que siempre que invites a alguien especial a almorzar o a comer a tu casa, te puedas sentar con esa persona a hacer visita tranquilamente sin el típico “corre-corre” cansoncito del anfitrión?

A mí me encanta atender a las personas que amo en mi casa y lo disfruto aún más cuando estas se sienten bien y felices. Creo que este es un sentimiento que compartimos muchísimas personas cuando de tener invitados se trata. Sin embargo, el otro día me puse a pensar por qué casi siempre que tengo invitados termino, no cansada, sino “requeteagotada” y hasta con un poco de mal genio. Al punto, a veces, de querer que la visita se vaya y si es pronto, mejor, porque no hay nada más jarto que hacer visita con “cara de ponqué” cuando por dentro uno está que se va corriendo a descansar. Lo irónico de todo este asunto es que luego, si mis invitados se van antes de lo previsto, me da sentimiento de culpa  e incluso me siento triste.

 

Cuando uno es anfitrión el ego empieza a hacer de las suyas: uno quiere que la casa se vea divina - perfecta, en realidad-, que la visita le admire a uno los cuadros, las flores, la música, los hijos, y que si alcanzan, también le echen flores y le hagan venias porque “todo está divino” - incluido uno-  y además, “delicioso”.

Cuando digo que el ego hace de las suyas lo afirmo porque para lograr todos esos piropos de la visita, uno termina involucrando hasta al gato, obsesionándose por la perfección y tristemente sacrificando más de lo que debería.

La verdad es que para quedar “como unas reinas” las mujeres muchas veces planeamos más de lo necesario, gastamos más de lo que tenemos, madrugamos más de lo que deberíamos y nos agotamos bobamente. Y no es que no valore todo lo que hacemos los anfitriones para demostrar nuestro amor a quienes nos visitan, sino que creo que por lucirnos “se nos va la mano” y terminamos sufriendo nuestra visita en vez de disfrutarla.

Por ejemplo, si uno en su diario vivir  tiene sólo 2 horas en la noche para ir de compras, pues no tiene que enloquecerse por sacar las 5 que necesita para poder ir a comprar lo que a uno se le metió en la cabeza que es el menú ideal. La solución puede estar sencillamente en cambiar el menú y, así,  no cargarse de estrés innecesario, porque puede que uno saque finalmente las 5 horas, pero seguramente por esto también dejó de terminar el trabajo que tenía pendiente, de descansar, ir al médico o de hacer alguna vuelta importante… Y desde ahí empieza uno a cansarse con una visita que ni siquiera ha llegado.

Cosas así suelen ocurrir durante el proceso de planeación-preparación de la visita esperada… Uno limpia más de la cuenta, cambia mil veces de opinión con el postre, cocina cosas que no sabe, gasta lo no que tiene y hasta termina “educando” de nuevo a sus hijos para que ese día se porten “a la altura” de la ocasión.

Claro, hay visitas más relajadas que otras, pero la verdad es que cuando se trata de tener invitados sentados en la mesa de nuestra casa, solemos complicarnos más de la cuenta. Así que, quise dedicar un rato a pensar en un par de ideas que pueden ayudar para que cuando sea la hora de decir ¡buen provecho! lo hagamos con una sonrisa sincera y relajada, habiendo disfrutado también la etapa de la organización. Aquí van por si alguien más quiere tomar nota:

  •  Si vives con alguien, pídele a esa persona que te ayude a planear un menú interesante, y si no tienes mucho tiempo asegúrate de que los ingredientes sean fáciles de conseguir.
  • Usa herramientas prácticas para inspirarte. Por ejemplo, en Pinterest hay una infinidad de tableros con ideas muy lindas y fáciles de aplicar a la hora de decorar un jugo, una canasta de pan o de poner una mesa.
  • Aunque suene a frase de cajón, recuerda que muchas veces menos es más.
  • Piensa más en que la experiencia completa sea agradable y no tanto en que cada plato de la comida sea de concurso internacional. Es decir, un plato sencillo con buena música, unas lindas flores y, sobre todo, un buen mood, puede saber mucho más rico.
  • Si no tienes mucho tiempo para arreglar tu casa, decora con cosas que a ti te gusten y que, además, ya sepas cuánto cuestan o dónde se consiguen.
  • Usa sólo el tiempo que tienes realmente disponible para planear-ordenar- decorar-cocinar, incluso dejando ratos libres para posibles imprevistos que aparecen en cualquier momento.

Seguro que cambiando ciertos hábitos a la hora de hacer una invitación a comer, tendremos más alegría para ofrecer con cariño nuestra casa y más energía para que si así lo queremos la “rumba” sea hasta el amanecer.

Por Ana

 

¿Comer bien en medio del corre-corre? ¿Por qué no?

manuelita otero

Un horario apretado y largas horas en un carro mientras nos desplazamos a diferentes actividades durante el día puede dañar nuestro plan de comer saludablemente. Cuando estamos de un lado al otro, de reunión en reunión o en medio del corre-corre normal de las actividades de nuestros hijos y el hambre nos acosa, caemos en la tentación y comemos en el primer lugar que nos encontramos, lo que la mayoría de las veces, la verdad, no es la mejor opción.

No tenemos que rendirnos a nuestra agitada vida y tampoco tenemos que escoger entre una vida muy activa y comer saludablemente.

Comida “para llevar”

Desayuno:

Esta es la comida más importante del día, ¡no te la saltes! Desayunar bien nos ayuda a mantenernos satisfechos y así comemos menos durante el resto del día. El desayuno favorece nuestra memoria, mejora nuestro estado de ánimo y nos da energía para comenzar el día. ¡Además, es tan rico! Busca un poco de tiempo extra en las mañanas y nota la diferencia que hará en tu día y en tu salud.

- Un smoothie de frutas y verduras puede prepararse en menos de 8 minutos o aún más rápido si alistas lo que quieras agregarle la noche anterior y dejas todo listo en el congelador. Así en la mañana lo único que hay que hacer es mezclar y disfrutar.

 

 

 

- Me encantan las tortillas porque puedes hacer desayuno, almuerzo y comida con ellas.  Para un desayuno con burrito coloca huevos revueltos con queso, tocineta o cualquier cosa que te haya quedado de la noche anterior. Dóblalo y el desayuno está listo.

- English muffin con huevo y jamón es otro desayuno para llevar que es fácil y está lleno de proteína.

 

Almuerzo o comida:

- Los sánduches  son un invento maravilloso. Experimenta con ellos, trata diferentes combinaciones con nuevos sabores y especias. Pon muchas cosas verdes en ellos como repollo, espinaca, lechuga, pimentón y así quedarán saludables y deliciosos.

- Las ensaladas son fáciles de llevar y son una oportunidad de experimentar con una fusión de ingredientes que pueden incluir alguna carne o verduras que hayan quedado de la noche anterior, así como también nueces o frutas.

- El arroz es otra buena idea para llevar contigo durante el día para almorzar o para comer. Toma arroz que tengas listo y mézclalo con lo que tengas en la nevera. Añade salsa para darle un sabor mejicano o salsa soya para generar un estilo asiático o especias italianas.  En fin, seguramente tú sabrás encontrar esa combinación práctica, saludable y rica o, simplemente, colócale salsa de tomate como lo prefiere mi hija.

Tener un menú planeado para esos días que son demasiado ocupados, te ayudará a la hora de hacer mercado y agilizará la preparación. También ten siempre a la mano una lonchera, una canasta de picnic, un refrigerador pequeño o lo que quieras usar para poder empacar tu comida rápidamente y poder salir. Recuerda también llevar snacks y agua. Haz que tu botella de agua sea un accesorio tuyo permanente. Puedes colocarle frutas para darle algún sabor o solo limón.

Viajando ligero y comiendo a la vez saludablemente es no sólo posible sino además fácil y delicioso.

Por Manuelita

 

¡El sabor de la vida!

manuelita otero

Me gusta ir a cine  y cuando vamos siempre compramos crispetas porque películas sin crispetas no son lo mismo. Usualmente compramos el balde más grande porque es la mejor promoción. El problema es que yo termino comiéndomelo prácticamente sola. Mis hijos me ayudan un poco, pero después de un rato ellos se cansan de comer, en cambio yo estoy tan concentrada en la película que continúo comiendo sin ni siquiera darme cuenta. Las crispetas de vez en cuando son buenas, pero comer sin tener hambre solo porque están al frente mío, no lo es.

Comer sin pensar -mindlessly- sucede cuando lo hacemos sin darnos cuenta. Brian Wansink, el autor del libro Mindless Eating explica que “Comemos en exceso porque hay signos a nuestro alrededor que nos invitan a comer. Simplemente no está en nuestra naturaleza hacer una pausa después de cada bocado y contemplar si estamos llenos o no.”  Cuando estamos ocupados, estresados o prestando atención a otras cosas usualmente comemos sin pensar y no solo consumimos calorías innecesarias, sino que  también tomamos decisiones equivocadas.

Comer sin pensar también es algo que se da por la psicología del mercadeo, cuyo objetivo final es vender y hacer que comamos más. Mira los avisos a tu alrededor... estamos siendo bombardeados con fotos de comida que se ve deliciosa, y que solo buscan antojarnos de esas comidas.  ¿Has notado alguna vez un aviso de alguna comida mientras manejas e inmediatamente piensas  “yo quiero eso, se ve delicioso” y manejas un poco más y ves el lugar donde rápidamente puedes satisfacer esa “necesidad”?  Keri Gans, autor de The Small Change Diet: 10 Steps to a Thinner, Healthier You   recomienda que cuando sentimos ganas de comer algo que puede que no sea bueno para nosotros, debemos tener en mente las cinco “D”: Demorar, determinar, distraer, distanciar y decidir. Es decir, tomar un poco de tiempo para pensar si realmente tienes hambre o si solo estás antojada de algo,  ayuda a tomar buenas decisiones y a no ser todo el tiempo víctimas del mercadeo agresivo.

Como nosotros nos la pasamos en la carretera, nos estábamos acostumbrando a comer en el carro. Empacábamos nuestro almuerzo y nos lo comíamos camino a una clase o a una audición, pero comer en el carro no es saludable ni seguro. Además, comer a las carreras pensando en otras cosas es dañino para nuestro sistema digestivo porque no tomamos el tiempo para pensar en el proceso digestivo, olvidamos que comemos no solo para satisfacer nuestro hambre sino que también lo hacemos porque necesitamos comida para alimentar nuestro cuerpo. Y ese proceso en el que la comida se transforma en energía y nutrientes requiere tiempo y concentración para que se realice apropiadamente.

El proceso digestivo comienza antes del primer bocado. Comienza en nuestra mente mientras pensamos, vemos y olemos la comida. En esos momentos el sistema nervioso suelta unas enzimas digestivas para preparar el cuerpo. Así que cuando comemos a las carreras o bajo estrés, el escenario adecuado para la buena digestión no se logra crear lo cual puede resultar en inflamación, ardor en el estómago y en otros problemas digestivos.

Cada paso del proceso digestivo es importante. Thich Nhat Hanh y la Dr. Lilian Cheung en su libro Savor recomiendan lo siguiente: “Concéntrate en lo que estás comiendo. Observa cómo se ve, deja que tus ojos lo disfruten y nota como se siente. Mastica conscientemente, saborea lo que comes.  A medida que te das cuenta de lo que estás comiendo, también te das cuenta del momento presente. Viviendo en el momento puedes recibir todo lo que la comida te puede ofrecer.”

¿No te parece injusto que una comida tome tanto tiempo en el proceso de preparación para luego comértela a las carreras? Con un poco de planeación y calma podemos extender el placer de nuestras comidas, tomar tiempo para disfrutarlas, saborearlas y para compartirlas con amigos y familiares. Estas ideas pueden ayudarte a comenzar:

Da las gracias: Es maravilloso poder disfrutar nuestras comidas, por eso es bueno tomar el tiempo para dar las gracias. Un momento en silencio puede ayudarnos a cambiar el ritmo. Pasar de las carreras del día a un momento más relajante y tranquilo.

Crea una comida especial: Hacer que una comida sea especial no requiere en realidad mucho trabajo adicional. Pequeños detalles como platos o servilletas lindas, velas, flores o un interesante contraste de colores en la mesa pueden hacer una gran diferencia.

Pon tus sentidos a trabajar: Aprecia texturas, observa colores, escucha sonidos crujientes y disfruta los diferentes sabores. ¿Hay ciertos aromas que te traen buenos recuerdos?  ¿No te gustaría crear eso en tus hijos, si los tienes?

Aleja las distracciones innecesarias y separa tiempo para disfrutar tus comidas.  Notarás los beneficios físicos, emocionales y sociales.  Comer disfrutando el ahora, nos permite saborear la comida y la vida misma.

Por Manuelita


Escucha a tu cuerpo, es único

manuelita otero

¿Alguna vez has comenzado el año haciendo el propósito de comer saludable, hacer ejercicio y perder unas cuantos kilos? ¿Cuántas veces compramos productos para perder peso: libros, suplementos, pastillas, hierbas, planes de comida y cualquier otra cosa que nos prometa los resultados que queremos, pero a la segunda semana estamos desanimadas porque no vemos los resultados que estábamos esperando?  

¿No te parece interesante como cada año parece haber una comida milagrosa, el último libro de dieta o un panel de expertos dándonos una larga lista de comidas que deberíamos comer para obtener energía, tener una piel radiante y la figura que la mayoría de las personas quiere? 

Los norteamericanos gastan 40 billones de dólares al año en productos y programas para perder peso.  Vemos los comerciales con sus llamativas fotos de antes y después y dejamos que otros decidan lo que debemos comer, hacer y comprar. Pareciera que todo el mundo nos quisiera decir qué hacer y qué comer, todo con un costo claro está, y nosotros queremos lo que están vendiendo: soluciones fáciles y resultados demasiado buenos  como para poder creerlos y, tal cual, así es la realidad: son demasiado buenos por lo tanto no son reales. 

Usualmente, si consumimos más calorías en el día de las que quemamos las vamos a almacenar en nuestro cuerpo.  A menudo comemos lo que nos hace daño porque sabe muy rico. Llevamos las cosas al extremo llegando al punto de cambiar nuestro metabolismo y luego nos sentimos culpables y buscamos soluciones rápidas. Al final los productos llenos de tantas promesas no ofrecen soluciones a largo plazo. Según un estudio realizado en el 2006 reportado en el  New England Journal of Medicine, la mayoría de las personas que participan en un programa de pérdida de peso recupera un tercio del peso perdido en el primer año y después de tres años están nuevamente en el peso original. 

Querer ser “flaca” puede ser un objetivo, pero vivir un estilo de vida saludable y lograr nuestro peso adecuado es una opción más completa e importante.  El tema no es talla sino salud. Entonces en vez de creer ciegamente lo que todo el mundo está diciendo, utilicemos las fuentes confiables que tenemos para informarnos y aprender sobre las comidas que deberíamos estar comiendo.  Escuchemos a nuestros cuerpos, tomemos decisiones y cumplámoslas. 

No puedo decirte qué comer y cómo perder peso.  No tengo las palabras mágicas que lo logren, pero te puedo motivar a que tú misma encuentres el camino, el que funcione para ti.  Te puedo decir que lo puedes lograr y que no va a ser fácil, pero si persistes en tu meta, si escuchas a tu cuerpo y tomas decisiones correctas lograrás un estilo de vida más saludable.  Aquí hay unos tips para comenzar: 

-  Infórmate: Lee las marquillas, conoce tu comida. Lee sobre los beneficios de ciertas frutas y vegetales para que sepas lo que deberías estar comiendo y lo que no deberías ni probar. Si el problema es que comes una ensalada y luego te da hambre demasiado rápido, busca comidas que te llenen más como granos, pasta y papa ,y  si escoges la versión integral esa puede ser una opción más saludable, pero mejor no me creas del todo. Lee, investiga y aprende sobre lo que le puede funcionar a TU cuerpo.

-  La verdad y solamente la verdad:  Se honesta contigo misma. Tú sabes qué tan a menudo comes por fuera o cuántas galletas te comiste o cuándo fue la última vez que hiciste ejercicio.  No te des excusas, pues esta reflexión es para ti, entonces ¿a quién le estás mintiendo? Una vez tomes la decisión, comienza a decirte la verdad. 

- Pequeños cambios hacen una gran diferencia: Cada transformación en nuestra vida comienza con un cambio pequeño  y luego otro y otro.  Comienza con resoluciones sencillas, por ejemplo: no le coloques mantequilla al pan, no tomes gaseosas, toma menos alcohol, comete un postre más pequeño, no le coloques azúcar a tu café.  Muchas veces hacemos estas cosas solo por costumbre, así que si paramos de hacerlas puede que al principio nos vayamos a sentir raras, pero después de un tiempo nos vamos a acostumbrar.  Mira los hábitos que tienes ahora y decide los pequeños cambios que podrías hacer hoy.  

- Hazlo un estilo de vida: Muévete más. Haz ejercicio, lo que te guste y si no te gusta nada, haz lo que menos te disguste.  Si está lloviendo, haz ejercicio en la casa; busca un video en YouTube y hazlo por 30 minutos. Siempre hay una forma. 

No vayas a extremos, no afectes tu metabolismo dejando de comer por largos periodos o quitando ciertas comidas de tu dieta. No aguantes hambre, come snacks saludables y naturales cada dos horas. Come fresco, cocina en casa y toma mucha agua. 

No te rindas a la gratificación inmediata: no comas comida chatarra, simplemente di no, y mientras más lo digas más fácil será.  ¿Quieres algo dulce después de una comida? Cómete una fruta, un pequeño dulce, un pedazo de chocolate amargo o comparte un poste con alguien. 

El primer paso para lograr un estilo de vida saludable es tomar la decisión. No hay atajos como en todo lo que vale la pena lograr. Habrá que trabajar duro en esto, tomar decisiones inteligentes y hacer cambio de hábitos, pero también incluirá muchísimas celebraciones y la satisfacción de que estás haciendo algo bueno para ti en tus propios términos. 

Por Manuelita

 

Todo empieza con una decisión

manuelita otero

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Me gusta levantarme temprano en la mañana antes que todo el mundo y tomarme un café mientras me preparo para el día que comienza. El único problema es que tomar café tan temprano acelera mi corazón y afecta mi respiración por el resto del día. Aun así, siendo un poco terca, todas las mañanas me levanto y, por hábito, preparo mi café y me lo tomo sabiendo lo que va a suceder. No estoy diciendo que el café sea malo. Solo que, en mi caso, no puedo tomarlo tan temprano. ¿Te suena familiar? ¿Hay cierta comida que sabes que no deberías comer, pero parece que no pudieras parar porque es muy rica? 

A veces, ponemos más énfasis en la comida y en el deseo de satisfacer un antojo que en nuestra propia salud. Sabemos que hay ciertas comidas que no son buenas para nosotros, pero aun así las comemos. ¿Por qué comeríamos algo que sabemos nos va a caer mal o a largo plazo dañará nuestra salud? Puede que haya muchas razones: algunas emocionales, unas lógicas y otras hasta basadas en tradición, pero tratemos de pensar a un nivel más personal. ¿Dejarías un diamante en el garaje? ¿Utilizarías billetes de cien dólares como separadores en tus libros? ¿Dejarías que tu hija jugara con joyas que recibiste de herencia? A veces, parece fácil cuidar cosas que consideramos valiosas, pero se nos dificulta cuidar nuestro propio cuerpo que es aún más valioso.

Decidir qué comer es una decisión muy personal. A veces, comenzamos a comer “correctamente” porque leemos la dieta del momento, pero no porque hayamos tomado la decisión de comer realmente más saludable. Entonces se convierte en una solución temporal. Una vez entendemos por qué comemos ciertas comidas a ciertas horas podemos definir estrategias y hábitos para mejorar nuestra alimentación. Cuando se trata de comida, a veces, no es tanto lo que comemos sino más lo que sentimos cuando comemos, la razón por la que comemos y la sensación después de comer. 

¿Alguna vez te has dicho, “no puedo comerme solo una galleta”? Yo lo he dicho, y me da rabia pensar que una galleta tiene más poder que yo. ¿Por qué no puedo comerme solo una galleta después de mi comida? ¿Quién ha decidido que tengo que comerme cinco o ninguna? ¿Quién controla lo que me como? ¡Yo! ¿Quién controla lo que te comes? ¡Tú!

Comer saludablemente como un hábito puede ser un poco difícil. Estas ideas te pueden ayudar:

Tú vales la pena

Regálate un momento, piensa lo valiosa que eres y toma una decisión. Cuando sabes cuánto vales y lo preciosa y maravillosa que eres, comienzas a prestar más atención a cómo cada decisión te afecta. Y cuando se trata de comida significa que notas todo lo que pones en tu boca. Decirle “No” a comida dañina se convierte en una actitud que dice “mi cuerpo es demasiado precioso para este tipo de comidas”. Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero es el comienzo de un proceso que no tiene que ser tan difícil como, a veces, uno mismo lo hace. 

Cuando tomamos una buena decisión a la vez, hábitos positivos comienzan a formarse haciendo más fácil comer saludablemente. Tú y yo merecemos una vida llena de buenos hábitos, no importa que tan difícil sea la primera decisión.

La comida, a veces, es tan llamativa y estimulante que es difícil decir “no”. Cuando comemos ciertas comidas, nuestro cerebro emite dopamina, un neuroquímico asociado con un premio que nos conduce a comer más y más de esa comida, pero nuestro amor por la comida no puede ser más grande que nuestro amor propio, el amor a  nuestro cuerpo y a nuestra familia. No somos víctimas indefensas. Tenemos poder para romper el ciclo.

Fresco siempre es mejor 

El azúcar añadida a las comidas procesadas mejora el sabor y la textura, y actúa como un preservativo para extender su duración en los almacenes. El sodio también es añadido a comidas congeladas para mantenerlas frescas durante más tiempo. Adicionalmente, la comida procesada contiene grasas trans y grasas saturadas; los nutrientes, muchas veces, son retirados para que este tipo de comida dure más o se vea mejor y le añaden aditivos. Entonces, el valor nutricional es muy bajo.

Por su lado, la comida fresca contiene más vitaminas, fibra y minerales. Los nutrientes esenciales de la comida fresca nos pueden proteger de enfermedades como cáncer, alta tensión, problemas del corazón y diabetes tipo 2. Además, nos da más energía, y, de pronto, hasta puede reducir los efectos del envejecimiento. 

Comida fresca vs. Comida procesada debería ser una decisión fácil, ¿cierto?, pero ya que la comida procesada es diseñada para que sepa más rico y es de fácil acceso, es más difícil ignorarla.

Grandes logros se obtienen paso a paso 

Prepárate para lograrlo. Comienza el día bien y levántate con suficiente tiempo -incluso hasta puedes empezar a acostarte un poco más temprano- para preparar tu desayuno. Nunca salgas de la casa sin desayunar. Una barra de cereal o energética no es suficiente porque te dará energía solo para unas pocas  horas y, cuando esa energía se termine, será más fácil caer en la tentación de comer lo primero que ves.

Lleva snacks saludables a todas partes a donde vayas. Estos te mantendrán enfocada y con energía todo el día. Consigue tu propio estilo de lonchera  y mantenla llena de nueces, frutas y agua. Cocina la mayoría de tiempo en casa. Hazlo en familia para que todos puedan ayudar o, cuando lo hagas sola, puedes escuchar tu música favorita y relajarte. Ten comida fresca accesible: zanahorias, apio y frutas de fácil acceso para que sea lo primero que puedas comer cuando tengas hambre y no haya tiempo de cocinar platos muy elaborados. Pequeños cambios harán una gran diferencia.

Hazlo un estilo de vida 

Si hacemos algo una y otra vez, esto se convierte en parte de nuestro estilo de vida. Parece que estuviéramos rodeadas de cosas que nos empujan a comer más y movernos menos, pero no tenemos que caer en ese patrón. Muchas veces, cuando comemos, ni siquiera nos damos cuenta qué nos llena y si lo que estamos comiendo nos podría causar problemas a futuro. En el libro Savor, Thich Nhat Hanh and Dr. Lilian Cheung nos recuerdan algo valioso: “Concéntrate en lo que estás comiendo. Míralo, deja que tus ojos lo disfruten. Cómo se siente en tu boca, a qué sabe. Mastica conscientemente, saborea lo que comes. A medida que te das cuenta que estás comiendo, también te das cuenta del presente.”

Haz de la comida una ocasión especial, ya sea en familia o a solas. Que sea un tiempo para disfrutar. Le toma al cuerpo alrededor de 20 minutos para darse que está lleno, entonces no te apures. Evita comer en el carro. Si tienes hambre, comete un snack saludable, pero trata de que tus comidas principales sean con calma y enfócate en disfrutarlas.

Cuando salgas a comer a un restaurante, come algo saludable y pequeño antes de ir para que así no sientas la tentación de comer más de lo que realmente necesitas. Comparte un aperitivo, pide media porción o pide que te empaquen lo que aun este en tu plato una vez sientes que ya estás llena.

Comer saludablemente se trata de valorarnos y amar y respetar nuestro cuerpo. No te desanimes si, a primera vista, parece demasiado difícil. Recuerda que es un proceso, pero seguramente disfrutarás de los muchos beneficios de tomar la decisión correcta. Una comida a la vez.

Por Manuelita